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Y los hijos se van…

RUTH BARON

Cuando aprisionas un pájaro, comienzas a perderlo…porque ya no cantará para ti en el bosque. Cuando no arriesgas tu libertad para adueñarte de ella, comienzas a perderla…porque la libertad que tienes se confirma cuando decides elegir.

Si tomas el poder y el control de los que te rodean, sólo lograrás aprisionar y asfixiar…solamente debes tomar el poder y el control de ti mismo – porque los “tuyos”, nacieron libres.

Cuando no dejas partir a tus hijos hacia la vida, comienzas a perderlos porque nunca los verás volviendo a ti libres y maduros.

No hay precio por la libertad, pero sí una bellísima recompensa para quien la regala con grandeza en el alma; por lo anterior, como padre, como madre, tienes la obligación de educar a tus hijos: enseñar con el ejemplo y ser impecable con tus palabras.

¿Podrás quejarte de los valores que llevan en su equipaje? Como tú se los inculcaste desde su infancia llenando esa maleta que llevan cargando en su hombro, será mejor que medites seriamente cuáles valores has mostrando hoy, pues es con tu ejemplo con el cual se ha guiado y se va desarrollando gran parte de su personalidad que tu hijo, muestra al mundo.

También podrás disfrutarlos, ayudarlos y apoyarlos pero sólo con paciencia, con respeto empapado de amor – por ese tiempo de calidad dicado y el buen trato, cosecharás lo inimaginable.

La sabiduría de ser papá y mamá, se siente como hijo (a), después de que hemos salido al mundo; es entonces, al sabernos temerosos y estrenando las enormes alas que nos colocaron nuestros padres dentro de aquel maravilloso e inquietante mundo de nuestra niñez y adolescencia.

Lograr ver y apreciar desde la distancia, es libertad para desarrollar conciencia de vida – cuando tomamos decisiones responsables y llenas de sentido, nos acercamos a la madurez.

El amor es esencia espiritual; quien lo vive se inunda de sus mejores productos: alegría, vitalidad, paz interior, libertad y dinamismo.

Amar, es vivir en, desde y para la persona amada. Amar implica compartir, entregarse y convivir, escuchar sin juicio, aprender, dialogar, respetar, abrazar, reír y gozar el hoy.

2 Comments

  1. Maria Cruz A. dice:

    Hermosa reflexion. Es doloroso ver partir a los hijos, pero cuando sabemos que hemos hecho lo mejor por ellos al amarlos,criarlos, educarlos y darles una formacion con valores y tambien academica para que puedan enfrentar la vida de la mejor manera posible, debemos dar gracias a Dios por darnos tan lindo regalo. Saludos amigos judios

  2. Nada más duro que ver partir a un hijo, pero es verdad que ellos necesitan volar con sus propias alas para asi reconocer el amor, esfuerzo y entrega incondicional de los padres.
    ¡Gracias por esta reflexión puesta en tan bellas palabras!

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