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La Ciudad de México hace 60 años. Parte 9

PETER KATZ PARA ENLACE JUDÍO

Cuando terminé mis estudios en la Pre Vocacional numero 2, en Tacubaya ingrese a la Vocacional, que es el equivalente a la Preparatoria, es decir los estudios necesarios para poder ingresar a una Universidad. Allí como ya lo relaté había mucha actividad política. Aprendí cosas interesantes que me sirvieron más tarde. En Europa había tenido actividades, como ser dirigente, para lo cual se necesita “leadership”, como parte de mi actividad en la Organización Sionista “Poale Zion” que frecuente después de la guerra en Bélgica.

En el “Poli” se idolatraba al General Lázaro Cárdenas, quien había instituido esa casa de estudios. Se respetaba a Don Juan de Dios Batiz, quien fue el fundador del Instituto Politécnico Nacional.

En la sociedad de alumnos, a la que fui elegido como Secretario de Organización, se hablaba bien de PEMEX, la nacionalización de la industria petrolera y la Casa del Obrero Mundial, nos sentíamos parte de una estructura política que era la izquierda mexicana.

Ya conocía yo al líder obrero Vicente Lombardo Toledano por haber escuchado varias de sus conferencias en la Colonia Roma. Conferencias sobre Sionismo, sobre Palestina y su visión del mundo en aquel momento, a las que asistían sobre todo los judíos que vivían en esta zona.

Desde que llegué a México me interesé por indagar cómo habían asesinado a Leon Trosky, estando asilado en México. Todavía estando en Europa me había sorprendido que Stalin lo dejara salir al exilio.

León Davidov Bornstein, fue el creador del Ejercito Rojo, que llegó a tener un millón y medio de efectivos, bien entrenados quienes finalmente derrotaron a los Ejercito Blancos y asentaron el poder comunista en la Nación más grande del mundo. Trosky en el exilio organizo la Segunda Internacional, creó a los Troskistas, quienes después resultaron ser un problema para el dictador ruso.

Fui a Coyoacán para conocer la casa en la que había vivido durante su exilio en México, hasta que lo mataron por órdenes de Stalin.

Me di cuenta de lo hermoso que era el Sur de la Ciudad. Coyoacán, la Casa de Cortéz, asombrado de que el antiguo lago de Texcoco, llegara hasta allí. Conocí los Viveros de Don Miguel Ángel de Quevedo.

En San Ángel, la casa de Diego Rivera y de Frida Kahlo. El mercado frente al Convento de San Ángel, un lugar tranquilo y precioso.

Mis amigos y yo, los “Grine”, íbamos al pueblo de Tlalpan donde se comía muy rico en una fonda que encontramos. Apenas me estaba acostumbrando a comer los platillos picosos. Íbamos a nadar en unos Balnearios que estaban en el “Peñón”, en la carretera de Puebla. Había aprendido finalmente a nadar en la “Guay”, el local de la Asociación Cristiana de Jóvenes, situada en la esquina de Independencia y Balderas.

Isaac Kelerstein, mi amigo, ya había comprado un coche, un “Buik” de segunda mano. Con este automóvil ya podíamos ir a Cuautla, en el Edo. de Morelos, donde siempre había muchachas, buen ambiente y la pasábamos bien, a pesar de que apenas empezábamos a hablar un español entendible para los demás…

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