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Artículo de mayo de 2012

ENRIQUE RIVERA PARA ENLACE JUDIÓ

Segura, cauta y dueña de una gran simpatía, Nitza Levy, comenta que “México es un país hermoso, con gente muy cálida, pero a la hora de hacer negocios es otra cosa”, precisa esta empresaria israelí, quien junto con su marido lleva varios años en México.

Nitza, quien nació en Francia, explica al respecto: “hay que conocer el ambiente, al mexicano, como hablan, qué es lo que dice sin palabras (el lenguaje corporal); al mismo tiempo, en México deben saber lo que el israelí dice con el cuerpo, después de eso ya es más fácil”.

Al preguntarle si en el ámbito empresarial de México ser “mujer es un minus (desventaja) o un plus (ventaja), su gran sonrisa ilumina la estancia: “No sé si solamente en México. Pero ser mujer es una gran ventaja y, a veces, una desventaja. Cuando llego a una junta me miran (de arriba abajo), porque somos una o dos mujeres las que estamos en esas reuniones. Pero a veces te miran, como diré… con machismo! Y, entonces si, hay que penetrar este machismo”.

Enlacejudio.com.- “¿Cómo lo has hecho?
Nitza.- “Con paciencia”.

Enlacejudio.com.- “Más paciencia que imposición”.

Nitza.- “Sí, porque la imposición no vale. Yo sólo muestro las cosas que traigo de Israel y cuando ven la calidad de los productos ya no hay problema ni de mujer ni de machismo”, puntualizó.

Al comentarle que años atrás existía entre los hombres de negocios israelíes y mexicanos una cierta desconfianza, señaló que ella, en los tres o cuatro años que lleva en México, no ha sentido tal cosa.

Para Nitza (cuyo significado es “Victoria” en hebreo), el potencial comercial entre ambas naciones es “enorme”. “Es mucho lo que México le puede ofrecer a Israel y, por otra parte, México puede absorber lo que Israel desarrolla”, acotó.

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