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Sigmund Freud

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PETER KATZ PARA ENLACE JUDÍO

El creador del psicoanálisis nace en Freiburg, hoy Pribor, en aquel entonces parte del Imperio Austro- Húngaro. Sus padres, Malke y Jacob Freud, lo nombraron Shlomo Sigmund. Así fue inscrito en el Registro Civil de la Comunidad.

Se crió en este pueblo eslovaco, en un hogar judío como el de muchos otros que vivían en Moravia, una región agrícola muy fértil. Freiburg tenía una numerosa población judía. Se encontraba muy cerca de la capital de esta región, Pressburg, cerca del Danubio, a una hora en tren de la Capital del Imperio.

Era un niño precoz, su abuelo materno lo tomó bajo su protección y se puso como encargo educarlo como joven judío y prepararlo para su Bar Mitzvah.

Su instrucción primaria y secundaria la recibió en idioma alemán. Luego entró al Gymnasium, donde el idioma era el mismo. El resto de su educación académica la absorbió en la Capital.

El abuelo le contaba historias de la Biblia, lo llevaba al Templo, un Shul con una capacidad de 150 personas y trataba de hacer de su nieto “un judío”: “Einen Juden aus Ihm machen”. Sentía que era su deber como abuelo transmitirle a su nieto la esencia de nuestra fe.

No era muy religioso, pero sí un judío tradicionalista.

Malke, la mamá, que después se llamaría Amalia, rodeaba a su hijo de amor y lo llamaba “Mein Goldener Sigi”, “Mi Sigi de oro”. Sigmund Freud siempre la recordaría con cariño. “Cuando uno es el hijo predilecto de su madre y recibe un sentimiento de seguridad de ella, nunca la olvida”.

Ya como estudiante, luego en la plenitud de su vida, decía que el amor recibido del trío formado por su madre, su padre y su abuelo, era lo que lo hacía fuerte. Para él, sus raíces siempre fueron muy importantes.
También tomó clases de religión formales con un “Melamed” llamado Samuel Hammerschlag. Éste lo preparó para su Bar Mitzva.

Para él los problemas afectivos empezaron más tarde. Las constantes críticas de sus colegas, no venían como gotas, sino como caudales. Freud fue criticado desde el momento en que expresó sus teorías en forma impresa. Sus teorías constituían una ciencia médica novedosa y muy controvertida.

La familia Freud emigró a Viena en 1868.

En 1886 se casó con Martha Bernays. Ya era “Privat Dodzent”, el título que recibió antes de ser profesor. La pareja tuvo seis hijos: Matilde, Jean- Martin, Oliver, Ernst, Sophie y Anna. Jean- Martin fue llamado así en homenaje y recuerdo del que fue su profesor en París. Jean Martin Charcot fue profesor de fisiología en el Gran Hospital de la Salpethiere. Le decían “el loquero”

A su regreso a Viena, lo saludaban como “Herr Minderwetikeits Komplex”, “Señor Complejo de inferioridad”, omitiendo el usual título de “Herr Doktor”, por haber publicado un artículo sobre este tema.

Además de estos detractores, tenía también amigos: Alfred Adler, Karl Abraham, Sandor Ferency, Max Eitingnon, Ernest Jones y Gustav Jung, estos últimos dos, eran los únicos no judíos del grupo que después fundó la “International Psicoanalytic Association”.

Los médicos judíos, cuando hablaban entre ellos, se calificaban como una “Rassen wermandschaft”, “Familia racial”, evidencia de que los judíos también somos intolerantes.

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La “International Psicoanalytic Association” sí protestó contra los escandalosos alegatos en la prensa de la época, de que el psicoanálisis era una ciencia judía.

En esta época se construyeron y se fundaron varios lujosos sanatorios para curar enfermedades mentales. Estos lugares en los que se daba terapia fueron muy exitosos. Dado el costo de una estancia en estos establecimientos, era únicamente para pacientes ricos.

En la monumental Sala de Conferencias en el Ring, la nueva avenida circular alrededor de la Viena histórica, cerca de la Universidad, Freud dio varias conferencias. La primera fue en 1885 sobre “Hysteria”. Su profesor ya le había enseñado dos palabras en español: “quien sabe”. Palabras que usaría en el idioma ibérico durante el resto de su vida.

Por las constantes críticas, Freud prefirió en sus años maduros, dar conferencias en la Logia B’nei Brith de Viena. Allí el público lo ovacionaba.

Freud hablaba además perfectamente el inglés y el francés. Cuando hablaba alemán lo hacía con el dulce acento vienés.
Para saludar a sus amigos, hombres o mujeres, usaba frecuentemente el saludo afectivo vienés “Servus”.

La nueva ciencia, el “psicoanálisis”, fue atacada por la profesión médica, sobre todo porque era una ciencia nueva.

En la prensa austriaca se le atacaba abiertamente por ser judío y por practicar su “arte” con pacientes no judíos. Un periódico en la capital, llegó a escribir que Freud no solamente llevaba a su cama a “nuestras esposas”, sino que ahora llevaba allí a “nuestras hijas”. Se referían a culpar los primeros años de una persona como el causante de posteriores desordenes mentales.

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En 1938, después del “Anschluss”, tuvo que dejar de practicar su especialidad en personas “arias” y ejercerla únicamente con pacientes judíos. Las leyes raciales de Nuremberg ya se estaban aplicando en lo que fue Austria y que ahora era únicamente una provincia “Ostmark”, del Reich alemán. Freud escribió en su diario “Finis Austriae”.

En noviembre de 1938 vino personalmente a Viena la nieta de Napoleón Bonaparte I, la Princesa Bonaparte, para acompañarlo a Londres, bajo su protección e inmunidad. La Princesa recibió permiso de la GESTAPO para sacarlo a él, a su esposa y a su hija Anna.

Freud todavía vivió y trabajó en Londres durante un año. Murió de cáncer en la mandíbula el día 23 de septiembre de 1939.

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