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Jerusalem de Fuego: la reunificación, 1967 ירושלים של אש: האיחוד

Después de la Haatzmaut, עצמאות la Guerra de Independencia en 1948, Jerusalem ירושלים quedó dividida en dos: la Ciudad Nueva en Israel, al oeste, y la Ciudad Vieja al este, bajó control Jordano, la población judía fue aislada y no se le permitía visitar los sitios sagrados. Diecinueve años después, en el resto de las fronteras de Israel, la campaña de “Tiremos a los judíos al mar” del presidente Nasser de Egipto iba tomando forma en una alianza militar con Siria, Jordania, Líbano e Irak y con el aprovisionamiento y la asesoría militar de la Unión Soviética.

MORRIS STRAUCH PARA ENLACE JUDÍO MÉXICO

A los ocho años de la Campaña del Sinaí de 1956 en Egipto, en 1964, comenzaron las hostilidades nuevamente en esa frontera, y en el norte, con Líbano y Siria, y con los palestinos desde Hebrón, incluyendo cierres a la navegación y otros actos de sabotaje y terrorismo contra Israel. Pero en abril de 1967 un ataque sirio con armas de largo alcance contra las villas fronterizas del norte, derivó en combates aéreos entre cazas Mystéres Israelíes y MiGs sirios, que terminaron con el derribo de 6 MiGs. El siguiente paso de Siria fue buscar ayuda egipcia y soviética para hacer una alianza contra Israel, lo cual le vino como anillo al dedo a Egipto, para ganar protagonismo y liderazgo en el mundo árabe, y a la Unión Soviética, para aportar armamento a otro país árabe y tener más influencia en la región.

YouTube: Israel Defense Forces / IDF Soldiers Liberate the Old City of Jerusalem
 

En mayo de 1967, durante las celebraciones del 19° Día de la Independencia de Israel, el consenso general todavía era que los eventos del 64 y del mes anterior, no se iban a repetir en ningún momento cercano, pero el Mosad no pensaba lo mismo. Para ese mes, Egipto ya había concretado una alianza con Siria, Jordania, Líbano e Irak, a la cual se sumaron tropas kuwaitíes, argelinas, libias, marroquíes, paquistanies, palestinas, sudanesas y tunecinas, después de que Nasser anunciara la destrucción de Israel en el Congreso de la Unión Comercial Árabe del 26 de mayo. Para entonces, el Secretario General de la ONU, U-Thant, a petición del presidente Nasser, ya había retirado a las Fuerzas de Seguridad de la ONU de los puestos de observación del Sinaí, que se encontraban después de la Campaña del Sinaí de 1956. Sabiendo que era un motivo de guerra, Egipto cerró la navegación a barcos israelíes en la entrada al Golfo de Eilat, en el Estrecho de Tirán, y tenía emplazadas 100 mil tropas en el Sinaí, listas para atacar desde el sur. A ellas se le sumarían posteriormente otras 150 mil tropas de sus aliados en las fronteras norte y este de Israel.

Israel entró en crisis y el primero de junio el Primer Ministro, Levi Eshkol, tuvo que formar un Gobierno de Unidad Nacional que incluyera a Moshé Dayan como Ministro de Defensa. Mientras, el Ministro del Exterior, Abba Eban, protestaba ante la ONU por el retiro de las Fuerzas de Seguridad en el Sinaí, y le pedía a las potencias occidentales su intervención. Eban no sólo consiguió nada, sino que Francia, el gran aliado de Israel en esa década, le dio la espalda y se inclinó a favor de los árabes.

El país movilizó a todas sus tropas y todos sus reservistas para tomar posiciones. Israel tenía que pegar primero y pegar fuerte, a lo cual el presidente francés Charles de Gaulle advirtió a propósito: “…el país que disparará el primer tiro, perderá su apoyo”. Cientos de israelitas de todo el mundo hacían cola en los aeropuertos para volar a Israel y prestar ayuda.

El lunes 5 de junio de 1967 a las 7:45 a.m. comenzó la Guerra de los Seis Días, con un ataque preventivo Israelí a 19 bases aéreas Egipcias. Formaciones de cazabombarderos Mirage Dassault en grupos de 4, volando al ras del Mediterráneo para no ser detectados por los radares Egipcios, se dirigieron al sur para destruir todas las bases aéreas egipcias antes de que sus pilotos llegaran para abordar las naves. Destruyeron la gran mayoría de ellas en tierra, 309 aviones bombarderos Tu-16, Ilyushin, Sukhoi, cazas MiGs 21, 19 y 17, aerotransportes y helicópteros. A su regreso fueron detectados por los radares jordanos, quienes lo interpretaron como la aviación egipcia en dirección a Israel, lo cual les dio motivación para pelear.

El Primer Ministro Eshkol mandó un mensaje al Rey Husein de Jordania aclarándole que si él no atacaba tampoco sería atacado por Israel. Pero Husein ya había firmado su sentencia dentro de la alianza con Egipto y no quería ser considerado un traidor a la causa árabe.

Las noticias en Egipto eran optimistas, hablando sobre victorias consecutivas, La Voz del Cairo radiaba: “¡Adelante águilas gallardas, nos veremos en Tel Aviv!” Así que las fuerzas aéreas jordanas, sirias e iraquíes se lanzaron a atacar Haifa, Meguido, Kfar Sirkin, Kfar Saba y Netania.

A las 10:45 los jordanos abrieron fuego en Jerusalén occidental, y hacia Tel-Aviv. Bombardeaban continuamente, las calles estaban vacías, toda la gente se encontraba en los refugios. El Hospital Hadassa comenzaba a llenarse de heridos y madres parturientas. Hasta neurocirugías tenían que hacerse en la sala de emergencias, los bebés eran circuncidados en el sótano. El nuevo Gobierno de Unidad Nacional se reunió bajo bombardeo en la Kneset הכנסת –Parlamento- para prestar juramento. Novecientos edificios fueron dañados.

Jordania tomó la Oficina Central de las Naciones Unidas, para lo cual la 16ta Brigada Jerusalem de Tzáhal צה”ל –Fuerzas de Defensa de Israel, IDF- salió hacia allá para enfrentarlos. La Brigada Harel del Coronel Uri Ben Ari, regresaba a los lugares donde había peleado 19 años antes, en 1948, fueron enviados al Monte Adar y a Ramala para abrir camino hacia el norte de Jerusalén. Por su parte, Jordania concentraba fuerzas en Qalqilya y Tulkarem para partir a Israel en dos por ahí. Tzáhal envió una tercera brigada para neutralizar ese peligro y luego avanzar hacia Nablus y a Jerusalén.

Ciudad Vieja, Jerusalem Este 5-7 jun 1967. Chaim Herzog.

 

En una lucha con muchas bajas, Israel tomó control de los caminos entre Ramala y Jerusalem, la puerta de entrada a Cisjordania. Recuperaron dos poblaciones perdidas en 1948: Nevé Yakov y Atarot, más tarde cayó Latrun y Ramala. Se retomaban combates que habían iniciado diecinueve años antes, en la guerra de independencia, en los mismos lugares, incluso algunos comandantes eran los mismos, así pasó en Jenin. El trabajo de despejar los terrenos de minas no era fácil. Después de repetidos ataques, una brigada de blindados capturó la Colina Francesa, era la primera vez que fuerzas blindadas maniobraban para atacar así en las montañas rocosas de la ciudad, fue un factor sorpresa que no esperaban los jordanos.

Para la tarde de ese lunes 5, Israel ya había inutilizado las bases aéreas egipcias, sirias y jordanas, incluyendo los 22 Hawker Hunters ingleses de estos últimos. Tras nueve horas de combate, la única fuerza en el aire era la israelí, así que en la zona central pudo atacar cómodamente a las fuerzas árabes en el Valle del Jordán y a su línea de aprovisionamiento de Jericó a Jerusalem, ello le hizo imposible llegar a Jerusalén a la 60va Brigada Jordana de Sherif Zeid Ben Shaker, el primo del Rey Husein.

Los combates en ciudades fortificadas, casa por casa, entre calles, edificios y francotiradores, son muy sangrientos. Tzáhal esperaba muchos heridos y puso énfasis en la estrategia de evacuación de los mismos y en el número de enfermeros y médicos. En algunos puntos, varias posiciones jordanas disparaban simultáneamente sobre los soldados israelíes, los cuales se tenían que mover lo más rápido posible para evitar bajas. Algunas compañías al final de su misión no les quedaron más de siete o cuatro hombres (una compañía militar está compuesta entre 60 y 200 soldados).

El martes 6 decidieron atacar por la noche, a pesar de que iban a entrar a terreno desconocido para muchos de los soldados de esa generación, una generación que no había peleado en guerra, que estaba usando nuevo armamento para ellos y que iban hacer tareas más propias de infantería que de paracaidistas.

La 55ª. Brigada de Paracaidistas del Brigadier General Mordejai “Mota” Gur fue asignada al comando del General Uzi Narkiss para penetrar por las colinas al norte de la Ciudad de David (1), en Sheij Yaraj, la Estación de Policía y la Colina de las Municiones. Desde ahí podrían controlar el camino al Monte Scopus, donde 120 policías israelíes llevaban años aislados y mantenidos con vida por el auspicio de las Naciones Unidas.

Desde la Colina de las Municiones, al norte de la Ciudad Vieja, los jordanos tenían varias posiciones llenas de municiones para rociar al ejército de Israel. Dos compañías de Tzáhal fueron enviadas para repeler las posiciones jordanas de la colina; después de pasar cinco alambradas de púas, trincheras, azoteas, sótanos y bunkers y franquear la colina en 4hrs de trabajo, al amanecer sólo quedaban 7 soldados para terminar la misión.

El Hotel Ambassador fue tomado a la 6:00 a.m.

El General Uzi Narkiss, comandante israelí para el frente Jordano, envió a las fuerzas blindadas de Tzáhal para distribuirse alrededor de la Ciudad de David, afuera de la cual el General Mayor jordano Mohamed Ahmed Salim tenía 2 brigadas estacionadas. La 27ma Brigada de Infantería de la Legión Árabe de Ata Alí defendía la Ciudad Vieja. Cuatro unidades de paracaidistas saltaron sobre la Escuela de Policía, el Complejo Augusta-Victoria- y la calle de Abu Tor.

La batalla por Jerusalem era una máquina de muertos y heridos. A la entrada de una calle, un francotirador camuflajeado tiraba a cada soldado israelí que trataba de entrar por ella, tuvieron que traer un tanque para bajarlo de un disparo. Mota Gur decía: “Cada vez que nos atrevíamos a comunicarnos y a preguntar qué sucedía, la respuesta era la misma: Todo marcha de acuerdo al plan. Nuestra preocupación era evacuar a los heridos a tiempo.”

 

Una pausa en las escaleras en la batalla por Jerusalem.

 

En medio de la locura todo pasaba, desde ametralladoristas que no se percataban que tenían una bala en la pierna, y que les tenían que reducir las hemorragias tapando los orificios con un dedo, hasta soldados pacifistas que se negaban a disparar y preferían alimentar a los perros y gatitos que se encontraban en la calle.

A las 8:30 de la mañana del miércoles 7, los tres batallones del General Gur atacaron la colina Augusta-Victoria y el Monte de los Olivos. Acompañados con tanques bajaron por el Valle de Getsemaní hacia la Puerta de los Leones. Un batallón de tanques fue enviado para abrir paso hasta el Museo Rockefeller, que está a unos metros de la muralla de la Ciudad, y un tercer batallón fue enviado a despejar el camino hasta la Puerta de Herodes para que la infantería entrara a la Ciudad Vieja. Los soldados se tomaron un descanso mientras los comandantes planeaban la siguiente fase de ataque: objetivos, puntos de entrada, rutas de acceso.

Una vez cercado el éste de Jerusalén, el siguiente paso era entrar a la Ciudad de David. Antes de que los muertos fueran redimidos, el Brigadier General Mordejai “Mota” Gur habló con las tropas en el Monte de los Olivos הר הזיתים, desde donde los romanos atacaron 2037 años antes, aproximadamente, ahora se invertían los papeles:

“Comandantes de los batallones, nos hallamos sobre la cadena de montañas que domina la Ciudad Vieja, y pronto nos encontraremos dentro de la misma…”

La orden era no usar armas pesadas dentro de la Ciudad Vieja, el acceso: la Puerta de Los Leones שער האריות. A través de ella aparece la Vía Dolorosa -por donde Yeshu ישו cargó la cruz- ahora los hijos de su pueblo cargaban ametralladoras. Mota Gur, apoyado por un pelotón de tanques y seguido por el resto de su brigada, tomó el liderazgo del Tercer Batallón y avanzó en su camioneta conducida por el soldado Ben Tzur.

De acuerdo con las palabras del Brigadier General Gur:

“Entraron por la Puerta de los Leones, estaba cargada de piedras en la parte superior para aplastar a los soldados que quisieran pasar a través de ella, al volarla cayeron todas al suelo, pasaron con la camioneta sobre las piedras. Un árabe los observaba, pensaron que les lanzaría una granada, pero no. Adelante se encontraba una motocicleta tirada en el camino, no sabían si habría minas pero Ben Tzur pasó sobre ella. Más allá estaba el Monte del Templo הר הבית, llegando a él ya no esperaban más oposición, es un lugar santo, nadie se atrevería a disparar. Así fue, se hizo el silencio, los tanques ya no llegaron hasta ahí. El restó del ejército se dispersó por toda la ciudad, a través de los cuartos Musulmán, Judío, Cristiano y Armenio, solo encontraron ligero fuego de francotiradores.

Las tropas de Tzáhal del General Mota Gur entran a la Ciudad de David por la Puerta de los Leones.

 

El comandante de la unidad avisó por radio al Comando Centro las palabras históricas:

“¡El Monte del Templo está en nuestras manos, repito,… el Monte del Templo está en nuestras manos!”

Soldados en la Vía Dolorosa.

El ejército jordano, la Legión Arabe, se había retirado, el Gobernador y el Cadí de la Ciudad aparecieron y anunciaron que Jordania adoptaba la resolución de no mostrar oposición, pero que no se hacían responsables por los francotiradores sueltos, y en efecto, estos se cobraron con las vidas de cuatro soldados más.

A las 10:05 un paracaidista grito: ¡Muchachos, el Muro…veo el Muro…es el Muro…el Muro de los Lamentos!

Sus compañeros lo siguieron, entraron a la explanada del muro y se pusieron a llorar como niños.

A las 10:15 se izó la bandera de Israel en el Monte del Templo. La ciudad edificada por el Rey David y defendida después por Salomón, Ezra, Nehemia, Yehuda Ha Macabi y los Zelotes, ahora la recuperaba Tzáhal, las Fuerzas de Defensa de Israel.

Inmediatamente llegaron Uzi Narkiss, Yitzhak Rabin y Moshe Dayan, quienes entraron a verlo para creerlo. El General Goren, rabino de Tzáhal, llevo la Torá תורה –Biblia- y un shofar שופר‎, cuerno de carnero, para organizar un rezo.

Algunas de las palabras de Yitzhak Rabin, Jefe del Estado Mayor: “Puedo asegurar aquí, al pie del Muro de los Lamentos, que tal como supimos luchar por estos logros, sabremos salvaguardarlos en el futuro.

Soldados y comandantes, benditos sean.”

Algunas de las palabras de Moshé Dayan, Ministro de Defensa: “Hemos llegado al más sagrado de nuestros sitios sagrados, para nunca volvernos a apartar de él.”

 

 

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(1) Jerusalén, principalmente la ciudad amurallada.

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Fuentes:

Zmora, Bashan, Chaim Herzog, Brand y Ofri, 1967. La Victoria. La Guerra de los Seis Días- 1967. Editorial Lewin-Epstein. 168p.

Chaim Herzog, 1982, The Arab-Israeli Wars. Vintage, Random House. 403p.

YouTube: Martin Mitchell / Six Day War (June 1967) [Israel Film Service, Prime Minister’s Office and Israel Defence Forces Spokesman: ששת הימים Follow Me]

https://www.timesofisrael.com/a-paratroopers-photo-diary-june-1967

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