El historiador Flavio Josefo, que fue testigo presencial de la destrucción de Yerushalayim, escribe que en total los romanos mataron a 1,100.000 judíos durante los años del asedio a Jerusalén. Tito también tomó como prisioneros 97,000 judíos. Estos prisioneros eran parte del botín de guerra y eran llevados principalmente para exhibición y entretenimiento.

RABBI YOSEF BITTON

Josefo cuenta que cuando Tito llegó a Cesárea, organizó juegos públicos, un circo romano, donde 2,500 prisioneros judíos fueron asesinados, forzados a pelear contra fieras salvajes hambrientas; contra gladiadores profesionales o a muerte entre ellos mismos. Tito continuó con estos juegos en la ciudad de Beirut hasta llegar a Roma.

Una vez en Roma, Tito fue recibido como un gran héroe por su padre, el emperador Vespasiano. Juntos organizaron una procesión de victoria por haber derrotado a un enemigo tan audaz y poderoso como el pueblo judío, ya que los Yehudim, aún divididos, lucharon con toda su inteligencia, perseverancia y audacia. Los romanos organizaron también un gran desfile donde se humillaba públicamente a los prisioneros judíos y se exhibían los tesoros del Bet haMiqdash: el shulján hapanim, una mesa de oro puro del Santuario y principalmente la famosa Menorá, también de oro puro. Lo último que se exhibió fue un Sefer Torá, que para los romanos significaba un triunfo contra nuestra fe….

Vencer a los Yehudim es una misión imposible cuando HaShem está con nosotros. Tal como lo explicaron los Sabios, nadie nos puede vencer con excepción de nosotros mismos. Cuando abandonamos el camino de HaShem, como ocurrió en el primer Bet haMiqdash, o cuando estamos divididos y enemistados “nos desconectamos” de HaShem y quedamos a merced del enemigo.

Para Roma el triunfo contra los judíos fue muy significativo. Para entenderlo un poco mejor recordemos que por aquella época los romanos derrotaron a los macedonios, a los griegos, a los galos, a los británicos, a los germanos, y triunfaron en España, en Sicilia y en Cártago. Pero sólo el triunfo contra los judíos fue tan celebrado. El arco del triunfo que erigieron los romanos, el más antiguo y esplendoroso que existe, es el famoso arco de Tito, en la Via Sacra, que celebra exclusivamente el triunfo sobre los judíos. Este arco, que entre otras decoraciones presenta a 12 soldados romanos cargando la Menorá del Bet haMiqdash, fue hecho y luego usado para humillar a los cautivos judíos traídos de Jerusalén, haciéndolos desfilar por debajo del arco en señal de derrota (En 1555 el Papa Paulo IV obligó a los judíos a jurarle lealtad allí, bajo el arco de Tito).

Los romanos también mandaron a hacer monedas para celebrar el triunfo contra los judíos. Estas famosas monedas muestran a una mujer, “Judea”, sentada bajo una palmera seca, con las manos atadas, y del otro lado de la palmera, un soldado romano victorioso. La moneda dice: “Judea capta” (La provincia de Judea, capturada).

Con los despojos tomados de Judea y del Bet haMiqdash los romanos incrementaron notablemente sus fortunas y en la época de Vespasiano Roma vivió en la opulencia por varios años. Hace poco tiempo atrás se descubrió un texto en latín donde se indica que Vespasiano financió la construcción del infame Coliseo de Roma, donde se jugaba a matar prisioneros de guerra, con los tesoros robados de Jerusalén y del Bet-haMiqdash.

Ahora unas palabras de nejamá (consuelo) para hoy, el día después del 9 de Ab.

EL ARCO DE TITO

Por cientos de años la comunidad judía de Roma rehusó pasar por abajo del arco, pero el día 5 de Iyar, 14 de Mayo, de 1948, la comunidad judía de Roma, liderada por el gran rabino de Roma, marchó bajo el arco, pero en la dirección opuesta, como si la historia ahora volviese para atrás, e Israel volviera de Roma, del destierro, a Jerusalén.

LA MENORÁ

En 1949 se eligió la Menorá del arco de Tito como el símbolo oficial del nuevo estado de Israel.

 

JUDEA CAPTA

En el año 1958, para conmemorar los 10 años de su establecimiento, el Estado de Israel emitió una moneda muy parecida a la que hizo Vespasiano. En esta moneda se puede ver a una mujer “Judea”, de pie, junto a una palmera floreciente y levantando con orgullo un bebé en sus brazos. A su lado, del otro lado de la palmera, se ve a un hombre, trabajando la tierra y plantando un nuevo árbol. El texto dice: “Israel liberata” (Israel libre!) en latín. Y en hebreo dice: “A 10 años de la independencia de Israel, Jerusalén, 1958”.

 

 

 

Fuente:halajadeldía