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Un héroe en la clandestinidad

Enlace Judío México.- Conocido como el Schindler argentino, este gran experto en la falsificación de documentos trabajó más de 30 años en la clandestinidad y salvó miles de vidas que estaban en riesgo.

MÓNICA DANA PARA ENLACE JUDÍO MÉXICO

Adolfo Kaminsky nació en Argentina en 1925 en el seno de una familia de judíos inmigrantes de Rusia y se mudó a París a los 7 años. Posteriormente se trasladó con su familia a la ciudad de Vire, en donde trabajó en una tienda de teñidos. Es ahí donde comenzó su pasión por la química, lo cual más adelante lo llevaría a convertirse en un experto en la falsificación de documentos.

En 1940, su casa de Vire fue tomada por los nazis durante la invasión alemana en Francia y el cuerpo de su madre fue encontrado sin vida en las vías del tren. Existen muchas sospechas de que los nazis asesinaron a la madre de Kaminski, por lo cual después de este trágico episodio comenzó su labor como falsificador y unos años después colaboró con la resistencia francesa trabajando en un laboratorio subterráneo en París, donde falsificó documentos para muchas personas que se encontraban en peligro.

Sus grandes conocimientos sobre química lo llevaron a convertirse en un experto que lo puso al frente del laboratorio donde descubrió distintos métodos para borrar manchas de tinta y llevar a cabo la falsificación de documentos de manera impecable.

En 1943 fue transportado junto con su familia al campo de Drancy, situado al noroeste de París, donde fue agrupado con 77,000 prisioneros. Ahí descubrió la crueldad que se llevaba a cabo hacia los judíos y otras minorías y a medida que se identificó con ellos nunca más los abandonó.

Posteriormente serían transportados al campo de exterminio de Auschwitz, lo cual no sucedió gracias a su nacionalidad argentina y a la intervención del consulado. Durante el Holocausto, a sus escasos 17 años, comenzó a falsificar documentos para la Resistencia Francesa, salvando así miles de vidas.

Después de la guerra estableció un laboratorio en París donde continuó falsificándo documentos y colaboró con el Frente de Liberación Nacional de Argelia. También hizo frente y se involucró con distintos movimientos de izquierda en Latinoamérica. Su ideología iba en contra de todas las dictaduras y también realizó una labor importante como falsificador durante el Franquismo en España. Empatizaba con los refugiados y se identificaba con ellos. Después de la guerra suministró documentos a sobrevivientes de campos de concentración que se embarcaban a Palestina.

“Mi mayor enemigo siempre ha sido el fanatismo, el fascismo y la estupidez humana”,expreso Kaminsky en una entrevista para el periódico La Nación.

Prosiguió su labor como voluntario y jamás recibió una ganancia monetaria a cambio. Todo lo que realizaba lo hacía con absoluta convicción, ya que comprendía que a través de un documento podía salvar una vida. “El cálculo es sencillo, en una hora fabrico 30 documentos vírgenes, si duermo una hora morirán 30 personas”, decía.

En 1971 dio fin a su oficio como falsificador y vivió durante 10 años en Argel, donde conoció a su esposa con la cual tuvo 2 hijos. Es su hija Sarah quien decide sacar a la luz las hazañas de este gran hombre y escribir su biografía.

Actualmente reside en París y a pesar de que nunca los buscó recibió distintos reconocimientos por su labor durante la resistencia entre los cuales destacan la Croix du Combattant, la Croix du Combattant voluntaire y la Medaille de Vermeil. Sin duda la historia de un gran héroe que vivió durante muchos años en el anonimato.

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