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Parashá Yitró

Enlace Judío México – Hoy nos toca estudiar Yitró, una Parashá muy corta, pero no por eso, menos importante. Más aun, debemos preguntarnos por qué se le da a esta, el nombre de un no israelita, siendo que en su relato, Dios le entregará a Moisés y a su pueblo, por primera vez, los 10 mandamientos, base y sustento de los conceptos morales más puros y sublimes que la humanidad ha recibido, estando plenamente vigentes, incluso habiendo transcurrido más de 3.500 años, desde esos lejanos tiempos, al momento en que nos dedicamos a reestudiarlos en este shabat.

EDUARDO HADJES EN EXCLUSIVA PARA ENLACE JUDÍO MÉXICO

¿Quién es Yitró? Se inicia la Parashá con c XVIII v 1: “Y Yitró, sacerdote de Midián, suegro de Moisés, oyó todo lo que había hecho Dios por Moisés y por Israel su pueblo”.

¿Cómo “oyó” Yitró estas cosas, viviendo en Midián? ¿Por qué, siendo Yitró un destacado sacerdote de su propio pueblo, lo que  debería ser título suficiente para destacarlo con orgullo, veremos que en toda la Parashá, para identificarlo, se usará el distintivo “suegro de Moisés” olvidándose del que lo identificaba hasta antes de su encuentro con su yerno?

Viendo lo que vendrá a continuación, podemos deducir que Yitró comprende que el ser suegro de Moisés, lo acercará a la Divinidad, ya que nos queda muy claro que, pese a lo significativo de su sacerdocio en Midián, se convertirá al judaísmo, cuando nos dice en el v. 10 “¡Bendito sea el Eterno que os ha librado de mano de los egipcios y de mano del Faraón, libertando al pueblo de la opresión de los egipcios! 11. Ahora acabo de conocer que el Eterno es más grande que todos los dioses, pues aquello con que se ensoberbecieron recayó sobre ellos mismos 12. Y tomó Yitró, suegro de Moisés, holocausto y sacrificios para Dios”.

Aquí nos encontramos con la primera conversión que nos relata la Torá y, muy pronto, veremos al primer israelita que se aleja de su pueblo, en lo que podría ser el inicio del galut, ya que sin que se dé explicación alguna, luego de dar Yitró a Moisés la base práctica que le permitirá una administración racional de la justicia, nos dice en el v 27: “Y despidió Moisés a su suegro, el cual se fue a su tierra”.

No nos indica la Torá que hace Yitró con su nueva fe. ¿Tratará de difundirla en Midián? Él mismo ¿la seguirá practicando? ¿Dejará su sacerdocio?.   

Estamos dejando sin responder la pregunta del por qué a una Parashá tan importante, sin olvidar que todas lo son, se le dio el nombre de quien, al aparecer en el relato, aun no es un miembro del pueblo israelita. Desconozco las explicaciones que nos podrán entregar nuestros sabios al respecto, pero, para mí, es una muestra clara que, así como cuando Dios le entrega a Abraham su primera bendición, le recalca que a través de él, serán benditas todas las naciones, ahora nos está indicando que el Decálogo fue entregado a Su pueblo, pero para que por su intermedio, llegue a todos pueblos de la tierra. Nosotros somos Su pueblo elegido y eso, ya lo hemos visto en otras oportunidades, no nos entrega privilegios sino que obligaciones. Para todos los pueblos, les bastaría que cumplan los 7 mandamientos entregados a Noé, para satisfacer sus obligaciones. Nosotros “sus elegidos” debemos cumplir 10 mandamientos y 613 mitzvot.

Me atrevería a decir que una de las causas del odio al pueblo de Israel, sufrido desde siempre y hasta nuestros días, radique en la falsa interpretación que se hace habitualmente del concepto de “pueblo elegido”. Espero que el estudio de la Torá nos irá ayudando a comprender nosotros, el verdadero concepto y responsabilidades que ello conlleva.

Muchas cosas importantes encontramos en el estudio de esta Parashá y los invito a que pasemos a hablar sobre lo que ya hemos mencionado  en el presente estudio: Los 10 mandamientos.

En c. XIX leemos, v. 1: “En el tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en ese mismo día llegaron al desierto de Sinaí”.

Hemos visto en el relato de estos 3 meses desde la salida de la esclavitud, que cada vez que el pueblo israelita llegaba a un lugar, venía de inmediato una queja, protesta o reclamo. En contraposición a  ello, cuando acampan a los pies del monte que ha de arrojar fuego y truenos, no sólo que no formulan ninguna queja, sino que, en el v. 8, leemos “Y respondió todo el pueblo a una, diciendo: ¡Todo lo que el Eterno ha dicho, haremos!”

Así, el pueblo de Israel estaba demostrando que, en esos momentos, estaba preparado espiritualmente para recibir los 10 mandamientos que le permitirían incorporar el escudo protector, indestructible y eterno, que le daría la inmortalidad, no como personas, sino que como pueblo, como la historia ya lo ha demostrado.

Todos los imperios que doblegaron al pueblo de Israel, a través del tiempo, han desaparecido pasando a ser un capítulo en la historia de la humanidad. Nosotros, sin poderosos ejércitos, incluso sin un país que nos cobijara durante 2 mil años, vencimos todos los obstáculos, persecuciones y vejámenes a los que fuimos sometidos, incluso el intento de exterminio a través de los campos de concentración y las cámaras de gas de la barbarie nazi,  teniendo hoy, en la renacida tierra de Israel y su eterna capital, Jerusalén, la muestra inobjetable que los designios de Dios, jamás podrán ser superados por la voluntad del hombre.

SHABAT SHALOM.

 

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