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Las perlas de Perla Schwartz / Recordando a Sholem Aleijem, el gran humorista judío

Enlace Judío México.- Sholem Aleijem (1859-1916), el gran humorista judío, fue uno de los mejores cuentistas en idish, precisamente en una de sus narraciones se basó la película y obra “El violinista en el tejado”. Él fue criado en una shtetl, con población mayoritamente judía, en Boronkov, Ucrania. Desde pequeño fue un gran observador de los habitantes de su aldea a quienes retomaría en su literatura.

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Ya de adolescente leyó “Robinson Crusoe” de Daniel Defoe y escribió su versión teniendo por protagonista a un judío. Impulsado por su padre estudió el rabinato, profesión que ejerció por un breve tiempo para apoyar a los pobres. Muy pronto se dedicaría de lleno a ser articulista de dos periódicos en hebreo Hatzefirá y Hamelitz, así como en Idishes Folksbat de San Petersburgo donde publicó su primer texto literario.

Desde entonces, hasta su muerte, escribió varias novelas, cuentos, poemas y críticas literarias. Durante una época tuvo una holgada situación económica por la herencia de su suegro, alternando el comercio con la escritura.

En 1888 publica la novela “Sender Blanc y su familia”, donde hizo gala de su sentido del humor e ironía, además de apuntes de crítica social. Ahí aparece una de sus creaciones imperecederas la población de “Karísllevke”, un shetl imaginario donde reunía a una serie de variopintos personajes. En medio del barro y la pobreza, estos emprenden grandes proyectos y tienen el anhelo ferviente de salir a conocer mundo.

Tras catástrofes grandes o pequeñas, esta serie de personajes renace como suele suceder con los judíos de la diáspora. Cabe destacar que muchas de sus narraciones están escritas en monólogo o como cartas y en vida publicó alrededor de una veintena de libros.

Uno de sus personajes más memorables es Menahem Mendl, un hombre pobre en lo material y lo intelectual, bribón ingenuo que genera una simpatía irresistible, pues siempre está lleno de planes fantasiosos logrando contagiar a los de su alrededor.

Algunos críticos llamaron con justeza a Sholem Aleijem, “El Charles Dickens judío”, puesto que fue un gran colorista de la sociedad de su tiempo. Pero sin duda su personaje más famoso fue “Teive el lechero”, en palabras de su biógrafo Rolliansky “fue un buen hombre a pesar de ser judío.”

Teive y sus historias pintan un fresco de la transición de la shsetl de finales del siglo XIX al siglo XX. Sus tres hijas eligen a sus esposos; asimismo se expresan ideas sionistas, políticas y las sangrientas pogroms (persecuciones).

Este peculiar lechero enfrenta su realidad dando con sus propias palabras textos de las escrituras sagradas. Discute con Dios, luego lo perdona y sigue adelante. Él representa al pueblo judío en su universalidad.

Precisamente, Aleijem agrupó sus historias bajo el título que lo ha hecho más famoso “El violinista en el tejado”. Debido a la difícil situación en Rusia, el afamado escritor-humorista emigra con su esposa Olga a Nueva York en 1906.

Ahí moriría diez años más tarde, víctima de la tuberculosis. Cabe destacar que además de su apasionada dedicación a la literatura, Sholem Aleijem fue un ferviente sionista, él se convirtió en el gran representante de la literatura idish y en el escritor judío más universal de los tiempos modernos.

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