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Jaye Sará

Gina Halabe para Enlace Judío México e Israel- Hablar de la historia del judaísmo bíblico es pensar en los patriarcas y las matriarcas. Abraham se  distinguió de toda la sociedad por mantener sus ideas con absoluta firmeza, enfrentado cualquier obstáculo con fe total y con el apoyo de su esposa, Sara.

Esta semana leemos la parashá Jaye Sará, la vida de Sara y cómo no dedicarle una porción de la Torá a quien sería la matriarca de matriarcas, que enfrentó pruebas impensables, pruebas que requerían de absoluta fe y apoyo de y para su esposo, Abraham.
Escuché en una ocasión que Abraham se compara con la luna y Sara se compara con el sol.

Las tendencias actuales de la educación dictan una educación de amor, de comprensión y alegría, pero también de firmeza y disciplina. Hablan de un acercamiento y convivencia más cercana con nuestros niños, habla de romper paradigmas en torno a este tema.

En una clase me enseñaron que las madres de familia son el sol de la casa y por qué no compararlas con el sol, igual que a Sara Imenu.

El sol nos da cuatro elementos básicos para nuestro día a día, nos da luz, energía, calor y alegría, estos son los cuatro elementos que toda madre le brinda a sus hijos.

Las madres les damos luz porque con ella los guíamos por el camino correcto;  les enseñamos  que, independientemente del momento, hagan el bien, que sean empáticos, que demuestren tener valores.

Somos la energía porque somos quienes los despiertan, quienes los motivan, somos quienes contagiamos el entusiasmo por la vida.

Somos fuente de calor para que sean seres seguros, independientes.

Y somos quienes les enseñamos sobre la alegría,  siempre a través de agradecimiento, pues quien una madre  tiene la apertura para valorar la humildad y la modestia para agradecer, para saber que nuestra labor no sólo es un trabajo físico, sino un trabajo espiritual y de fe.

Las madres somos como el sol que, a pesar de estar en la tormenta más gris e intensa, retoma la fuerza para salir al día siguiente, para que nos representen con un digno ejemplo tal como lo hizo primero Sara y después las demás matriarcas.

Como lo hicieron mujeres ejemplares de la historia quienes siempre pensaron en lo mejor para sus familias y fueron en contra de todo paradigma; quienes se mostraron fuertes y valientes y lucharon con firmeza y determinación para lograr sus objetivos.

Estamos en un mundo que cambia rápidamente, mucho más que antes; es momento de intensificar nuestra luz de sol en los hogares, para que la generación del futuro tenga las herramientas para enfrentar las situaciones que se les presenten, con los mismos cuatro elementos con los que los estamos educando.

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