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La política palestina en desorden

Enlace Judío México e Israel.- La lucha entre Hamás y Fatah por el alma del pueblo palestino comenzó casi desde el instante en que fue creado Hamás en 1987 como un vástago radical de la Hermandad Musulmana.

NEVILLE TELLER

Hamás vio a la OLP (la Organización para la Liberación de Palestina), fundada en 1964 para “liberar a Palestina a través de la lucha armada”, como no lo suficientemente eficaz, a pesar de la serie de acciones terroristas que perpetró. Cuando la OLP entró en conversaciones de paz con Israel, Hamás se horrorizó. Su líder, Abdel Aziz al-Rantisi, condenó el primer Acuerdo de Oslo de 1993, y rechazó el reconocimiento de la OLP al Estado de Israel. Yasser Arafat, declaró que él estaba “destruyendo a la sociedad palestina y sembrando las semillas de la discordia y la división entre palestinos.”

Hamás nunca estuvo cómodo ya sea con la Autoridad Palestina (AP), la cual surgió de los acuerdos de Oslo, ni con su afirmación de ser el único representante del pueblo palestino. Rechazó la política de largo tiempo de la AP de presionar por el reconocimiento de una Palestina soberana dentro de los límites anteriores a 1967, aun cuando fue sólo la primera etapa en una estrategia diseñada finalmente para obtener el control de toda la Palestina del Mandato. Igualmente, Hamás se opuso a los intentos del Presidente Mahmoud Abbas de la AP por obtener reconocimiento de un Estado de Palestina dentro de las Naciones Unidas, ya que hacerlo también legitimaría a Israel.

En el corazón del conflicto entre Hamás y Fatah es esta diferencia fundamental acerca de la ruta más eficaz para alcanzar su objetivo en común. Llevó al rechazo por parte de Hamás en el 2006 a participar en un gobierno de unión nacional dominado por Fatah. Liderado por Khaled Mashal, Hamás montó un golpe armado en Gaza, echó a Fatah de la Franja y asumió el control. Desde entonces Hamás no ha mantenido en secreto su aspiración de reemplazar a Fatah como el organismo gobernante de la Margen Occidental. A veces elige reconocer a Abbas como líder palestino; a veces se niega a reconocerlo en lo absoluto como presidente de la AP bajo el fundamento de que su mandato presidencial, otorgado en el 2005 por un término de cuatro años, ha expirado hace mucho. Hamás además ha tratado constantemente de debilitar su gobierno de la AP formando células militantes en la Margen Occidental para lanzar ataques contra Israel.

Ismail Haniyeh, quien reemplazó a Mashal como líder de Hamás en el 2017, siguió la misma línea dura. Abbas reaccionó intentando forzar a Hamás al sometimiento a través de cortar el apoyo financiero y restringir el acceso de la Franja a la electricidad. Los muchos esfuerzos de reconciliación entre las partes, el más reciente patrocinado por Egipto, ha fracasado, y el cisma entre Hamás y Fatah ha llevado a algunos a especular sobre una separación final a gran escala entre las dos comunidades palestinas.

El actual gobierno de la AP, dirigido por el primer ministro Rami Hamdallah, fue formado en el 2014, luego de una tregua temporal entre Fatah y Hamás. El 27 de enero del 2019, en vista de la división obvia entre las dos organizaciones, el Consejo Central de Fatah recomendó que el gobierno de la AP sea desbandado, y que Abbas forme una nueva administración extraída principalmente de distintos grupos de la OLP.

Al día siguiente, cuando Hamdallah indicó que estaba dispuesto a bajarse, Hamás declaró que un nuevo gobierno de la AP serviría sólo para profundizar esta división con Fatah.

“Un nuevo gobierno consistente de facciones de la OLP consolidará la disputa entre la Margen Occidental y la Franja de Gaza,” dijo Fawzi Barhoum, portavoz de Hamás. “Nuestro pueblo necesita un gobierno de unión nacional que represente a todos los palestinos.”

Cuando Abbas aceptó la renuncia de Hamdallah y se propuso formar su nuevo gobierno, proliferaron las teorías de conspiración. Un funcionario de Hamás, Hazem Qassem, declaró “Este es un intento por parte de Abbas de despegar la Margen Occidental de la Franja de Gaza.”

Una figura disidente de Fatah, Khaled Abu Hilal, creía que Abbas estaba en el bolsillo del presidente estadounidense Donald Trump. “La intención de Fatah de formar un gobierno político partidista en la Margen Occidental prueba que Abbas está involucrado en el acuerdo del siglo.” Él se estaba refiriendo al plan inminente de paz de Trump para el Medio Oriente el cual, según las especulaciones palestinas más locas, propondrá establecer un estado palestino separado en la Franja de Gaza.

Dos grupos de la OLP, el DLFP (Frente Democrático para la Liberación de Palestina) y el PLFP (Frente Popular para la Liberación de Palestina) declararon que ellos no participarían en el nuevo gobierno – una irrelevancia en su visión. La prioridad real, declararon, era sanar la división entre Fatah y Hamás. Miriam Abu Dakka, una alta funcionaria del PFLP, sostuvo que el partido gobernante Fatah, de Abbas, no estaba autorizado a decidir sobre formar un nuevo gobierno, y había usurpado la función de la OLP.

Azzam al-Ahmed, uno de muchos sucesores posibles de Hamdallah, dijo que la lógica detrás de formar un nuevo gobierno era desconectarse de Hamás, el cual había estado tratando de explotar al gobierno actual. El mismo Hamdallah, por otra parte, dijo que los intentos por despegar a la Franja de Gaza del Estado palestino no tendrían éxito.

“No habrá Estado en la Franja de Gaza,” dijo él, “y no habrá Estado sin la Franja de Gaza… La unión y reconciliación nacional son la solución ideal para terminar la ocupación. Y,” agregó “el acuerdo del siglo no se materializará.”

Este cambio de gobierno llega justo sobre los talones de otro golpe político ideado por Abbas en diciembre del 2018, cuando él anunció un nuevo fallo de la Corte Suprema Constitucional llamando a la disolución del Consejo Legislativo Palestino (CLP) de la AP, y a elecciones a ser celebradas al cabo de seis meses. Al día siguiente Hamás rechazó esto como inconstitucional, afirmando que ni Abbas ni el tribunal tenían permitido disolver el CLP. Hamás llamó en su lugar a elecciones generales, incluso para la presidencia.

Hamás ha dominado el CLP desde las elecciones del 2006. Detenta 76 de las 132 bancas. Fatah tiene sólo 43. Sin embargo, desde que Gaza y la Margen Occidental han estado en polos opuestos, el CLP ha estado dormido, y Abbas ha gobernado cada vez más por decreto presidencial. La disolución del CLP permitiría a Abbas consolidar su poder moviendo mucho del proceso de toma de decisiones al Consejo Central de la OLP, en el cual no figura Hamás.

Mientras tanto, la Encuesta de Opinión Pública 70, llevada a cabo en diciembre del 2018 por el Centro Palestino para Investigación Política y de Encuestas, revela que continúa decayendo esa confianza en el sistema político entre los palestinos, tanto como la tasa de popularidad de Abbas.

 

 

 

Fuente: Eurasia Review
Traducido por Marcela Lubczanski para Enlace Judío México.

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