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Max Shein, el filántropo de la educación y la salud

“Quiero a México, quiero a los mexicanos y me comprometo a seguir trabajando para México y para la humanidad, con todo mi empeño el resto de mi vida.”
Max Shein (Q.E.P.D.)

 

Enlace Judío México e Israel.- Nació en Brooklyn, Nueva York, el 15 de enero de 1907, en el seno de una familia judía de origen polaco que había emigrado a principios de siglo, agobiada por la pobreza y por el exacerbado racismo que se vivía en Polonia.

Su padre, Samuel Shein, llegó sin dinero a Nueva York y empezó a trabajar como vendedor para después de un tiempo, convertirse en mayorista. Él compraba pequeños lotes de las fábricas, que luego revendía en tiendas baratas.

Desde chico, Don Max trabajó al lado de su padre para ganar algo de dinero y ayudar a la situación familiar de esta experiencia aprendió a trabajar duro y a ser honesto en las transacciones.

En 1924, a sus 17 años, viajó a México con el fin de vender un lote de peinetas y adornos para el cabello que se habían quedado en la bodega de su padre.

Llegado a Monterrey pudo vender buena parte de su mercancía, siguió su camino por Tampico, San Luis Potosí y finalmente, la Cuidad de México. Con esfuerzo y trabajo se abrió camino en el mercado, conociendo a la gente adecuada, ampliando la clientela y la demanda.

Pasaron los años y a finales de los veinte los derechos de importación para productos como peines y peinetas se hicieron prohibitivos. La única manera de salvar el negocio era producir los artículos él mismo, así que se arriesgó y abrió su primera fábrica.

Don Max no escapó a la Gran Depresión de los años treinta. Poco a poco fue prosperando. Compró la patente de los peines “Pirámide”, fabricó muñecas, alfileres de seguridad, pasadores, juguetes de lámina, entre otros productos. Fue con duro trabajo que logró recuperarse y cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, él ya era un industrial exitoso. Entre las claves de éxito de Don Max se encontraba el ingenio de haberse rodeado de un grupo de trabajo eficiente, productivo y leal.

OBRA FILANTRÓPICA

Inició en los cuarenta con la construcción de la Escuela Secundaria “Albert Einstein” ubicada en la Calzada México-Tacuba, en la Ciudad de México. Desde 1950, Don Max fue miembro del Hospital Shriners para niños Lisiados. En 1963 estableció un fondo de becas para los hijos de sus trabajadores y desde 1965 empezó a regalar juguetes en Navidad y en el día de Reyes a los niños pobres, a través del DIF, del IMSS y de los gobiernos estatales. En 1982 donó una escuela rural en Panzacola, Tlaxcala. En 1994, donó equipo importante para el laboratorio de detención de cáncer cérvico-uterino de la Secretaría de Salud. En 1995 aportó fondos a la Organización para la Recuperación Tecnológica de México.

Cuando se inauguró el taller de cómputo número 100, habían transcurrido ya cuatro años desde la creación del primero, por lo que Don Max y sus colaboradores decidieron formar una Asociación Civil no lucrativa para promover el uso de la tecnología en la educación, la llamaron Unión de Empresarios para la Tecnología en la Educación,

UNETE, A.C.

Para Don Max fue muy gratificante encontrar a tantos mexicanos comprometidos con nuestro país. Su sueño era que en un lapso corto, con el apoyo de la SEP, de los gobiernos estatales, del ILCE, de las sociedades de padres de familia y de muchos donantes, todas las escuelas estuvieran computarizadas y conectadas a Internet.

Don Max Shein Heisler falleció en la Ciudad de México a los 93 años, el 29 de noviembre de 2000.

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