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RABINO YOSEF BITTÓN

Dedicado a los alumnos de mi Shiur de los lunes por la noche. 

Por lo general, no se me permite entrar a la cocina unos días antes de Pésaj… Pero este año (este articulo fue escrito en 2019) quise preparar un Jaroset que se pareciera un poco más a la receta que aprendí de Maimónides, al leer un poco más en serio sus escritos.

Según Maimónides, el Jaroset se hace con frutas secas (higos, dátiles o pasas de uva) y vinagre de vino y los tebalín o hierbas. Las frutas le dan el color y la textura del barro; el vinagre su sabor agridulce, y los tebalín, el aspecto del material que usaron nuestros antepasados en la esclavitud de Egipto para hacer el adobe, esto es, el ladrillo de barro y pajilla.

Siguiendo la receta de Maimonides, preparé sin dificultades una pasta con dátiles secos, higos secos y vinagre.

Pero siendo que nadie parece darle importancia a los tebalín, tenía que ponerme a buscar algo para poner en el Jaroset y que se parezca visualmente al «teben» o paja.

Fui de compras, buscando algo desconocido. Primero fui al supermercado. Se me ocurrió que los brotes de alfalfa podían ser los tebalín, pero necesitaba hierba seca, no algo fresco que pueda estropearse.

En un momento dije: “Eureka, ¡encontré las pajitas!”. Eran unos hongos japoneses Enoki con certificación Kosher. Eran largos, blancos y delgados. Perfecto para los efectos visuales. Compré una bolsa pequeña para probar. Pero Coty no estaba muy conforme con tener hongos japoneses en el Seder. En ese momento tuve que elegir entre mi esposa y Maimónides… y como todos entenderán, deje a un lado los Enokis…

Luego, fui a Everfresh, el almacén Kasher local, para buscar una alternativa. Vi palitos de canela, que podrían tener la forma perfecta, pero eran demasiado oscuros, demasiado similares al color del Jaroset. Y necesitaba los efectos especiales de colores que marcaran el contraste entre el barro y la paja.

También encontré una bolsita de cáscaras secas de naranja, pero me parecieron demasiado cortas. Luego vi en el fenecer espirales congeladas de calabacín, pero eran demasiado parecidos a espaguetis… no para Pésaj. Las ramas de lavanda se veían perfectas. Llame a mi esposa y me recordó que debiera usar algo comestible.

Llegué a casa con algunas compras: algunos artículos comestibles, otros no comestibles, otros congelados. Estaba indeciso sobre lo que podía usar y sabía que tenia que experimentar. Entonces, ¡ocurrió un pequeño milagro! Coty me trajo un pequeño paquete de romero para que yo le dijera si eran Kasher para Pésaj.

¡Y cuando las vi se prendió la lamparilla! Las hojitas secas de romero eran una opción perfecta. El color es claro, entre blanco y amarillo. Eran hierbas como lo requería Maimónides, y comestible, como lo requería mi esposa. Pero había un problema. Las hojas eran muy cortas. Se iban a perder dentro del Jaroset… Y mientras estaba observando las hojitas, y pensado cómo mezclaras con el Jaroset, tuve una “visión”: me acordé del Jaroset marroquí, que se prepara en forma de bolitas, como si fueran bolitas de falafel o albóndigas. Y de pronto visualicé a las hojas de romero mezcladas con las bolitas de Jaroset. ¡Y ahí fue cuando vi al barro con las pajitas!

 


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