Enlace Judío México e Israel – Un matrimonio judío estadounidense que mantuvo su amor por casi 80 años falleció el pasado viernes con solo unas horas de diferencia, y ni el COVID-19 pudo separarlos.

David y Muriel Cohen se casaron en 1942, y así nació una historia de amor que concluyó hasta la muerte de ambos la semana pasada.

Ambos vivían en una misma habitación en un retiro de ancianos en el estado de Massachusetts, al menos desde hace año y medio.

Tristemente, Muriel recientemente dio positivo a una prueba de coronavirus, pero no así David.

Ante una situación así de grave, en vista del riesgo que los adultos mayores enfrentan ante el virus, su familia sin embargo impidió que ambos fueran separados. El retiro ha aislado en una sección diferente a aquellos residentes que han dado positivo al COVID-19.

“Yo dije, ‘mis padres no pueden ser separados, y mi papá y mi mamá tienen que estar juntos’, y eso fue lo que hicimos”, dijo su hija Frances Grosnick, de 72 años, a la cadena local WCVB.

Grosnick vio por última vez a sus padres el pasado 12 de marzo, debido a que la institución implementó medidas restrictivas de cara al coronavirus que impidieron las visitas. Su único contacto se restringió a videollamadas.

El pasado viernes 10 de abril, David murió poco antes de las 7:00 a. m., y cerca de 13 horas después, Muriel dio su último suspiro.

“Ambos estaban muy enfermos con otras condiciones subyacentes y solo sabían que estaban juntos. Esto fue reconfortante y no sufrieron”, dijo Grosnick al respecto.

“Mis padres están juntos y mis padres están en paz. Fui muy afortunada de tener a mis padres durante mucho tiempo. Fui afortunada y fui bendecida, y voy a recordar eso”, agregó.

David y Muriel se conocieron en el verano de 1942, cuando ella era una estudiante de una escuela de enfermería en Brooklyn, Nueva York.

Muriel dejó sus estudios para casarse con David, y según Grosnick, solo cuando su padre estuvo en servicio y cuando nacieron ella y su hermana, se vieron forzados a estar separados.

Durante la Segunda Guerra Mundial, David se desempeñó como un operador de radio en el Ejército de EE.UU. en Europa.

Como parte de sus actividades militares durante la guerra, estuvo presente en la liberación del campo de labores forzadas de Ohrdruf en Alemania, donde captó fotografías que quedaron para la posteridad.

Sus imágenes son parte de la colección permanente del Museo del Holocausto de EE.UU. y David compartió a lo largo de toda su vida sus experiencias vividas durante la guerra por medio de conferencias y pláticas.

Luego de la guerra, David se convirtió en un profesor de Historia.

A la difunta pareja le sobreviven dos hijas, seis nietos y ocho bisnietos.

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