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Enlace Judío México e Israel – Desde tiempos inmemorables nos hemos acostumbrado a ver la historia y el tiempo de dos formas: circular o lineal. La historia está condenada a repetirse o progresar. Sin embargo, aunque no lo creamos, el tiempo también puede ser espiral. Ésa es la perspectiva histórica del judaísmo. El hombre avanza hacia la cercanía absoluta con D-os, sin embargo su pasado nunca queda atrás. Está destinado a repetirse pero desde un ángulo distinto, desde un punto más adelantado del trayecto, una longitud distinta. De tal forma que el momento histórico nunca es totalmente el mismo, ni totalmente distinto. Tishá B’Av nos invita a buscar y ver las líneas que forman ése camino, esa espiral.

La Torá relata la historia de la humanidad desde su creación (Adán y Eva) hasta la muerte de Moisés, el líder de Israel. En esos primeros cinco libros que se consideran sagrados se plantean las premisas básicas de la fe y la historia judía. Básicamente se propone que D-os tiene una relación con el ser humano y que esa relación es la base de la existencia del mundo. A través de las palabras de la Torá D-os le enseña al hombre a cómo comportarse tanto a nivel individual como comunidad. Del Éxodo en adelante se muestra la historia del pueblo judío, quién aceptó la ley de D-os como suya; se nos muestran sus aciertos y sus intentos fallidos de seguirla, la historia dibuja una especie de espiral en donde el pueblo judío se acerca y se aleja de su objetivo: D-os y la tierra prometida.

Los siguientes libros del Tanaj (canon bíblico judío) también son históricos y narran el desarrollo de ese pueblo en su tierra hasta la consolidación de una monarquía, una ciudad y un florecimiento exitoso. Sin embargo también narran el declive de la misma y su Exilio a Babilonia. En ese momento surgen muchos de los textos proféticos que leemos, en los cuales se predice el regreso de Israel a Jerusalén. Algunos de esos textos tienen un tono trágico y otros son esperanzadores y es a través de esa esperanza que entendemos los ideales judíos. Entre ellos se encuentra la idea de que en algún momento la humanidad entera tendrá una relación tan íntima con D-os como el pueblo judío la tuvo al aceptar la Torá. El inicio de la Redención comienza con el regreso de Israel a su tierra y el establecimiento de un nuevo gobierno que respete las leyes de D-os y no falle como fallaron los anteriores. En ese estado utópico Israel se convertiría en “una luz para las naciones” por su calidad moral, pues el regreso a su tierra y la reconstrucción del Templo sagrado vendrían de las manos D-os, más que de las manos del hombre.

Al igual que el Éxodo la Redención para la humanidad implica que la injerencia de D-os en el mundo se haga evidente y presente para todo ser vivo. Eso implica que uno pueda ver el actuar de D-os en todos los sucesos del mundo desde su creación hasta ese punto. El dolor que el hombre ha vivido durante los milenios por ende adquiere una explicación, se disipa o incluso al revelar su origen divino, los motivos por los cuales D-os permitió que existiera, fortalece a las personas que lo vivieron.

Tishá B’Av implica reconocerse dentro de la historia de la humanidad, como parte de esa espiral que lentamente avanza a través del dolor hacia la Redención. Uno debe reconocer el dolor que sufre individualmente, sentirlo y hacer luto por él para poder abrazar una esperanza.

Sin embargo, uno no sólo se ve a sí mismo como parte de la humanidad, sino también se percibe como parte de la historia de Israel y acepta sobre sí la misión y el camino de ese pueblo. No sólo llora sus penas individuales, llora las penas nacionales. Llora la destrucción del Templo y el Exilio judío, los asume como parte de su pasado y de su presente; y también llora la conciencia de que la Redención llegará pero no ha llegado todavía. Finalmente en Tishá B’Av uno llorá la lejanía que existe hoy entre el hombre y D-os y entre el pueblo judío y D-os; pero también se hace parte de la historia.

¿Qué se hace o deja de hacerse en Tisha B’Av?

Tishá B’Av empieza al atardecer del día anterior y termina al anochecer del día siguiente, dura alrededor de 25 horas. Durante ese tiempo se hace un ayuno donde uno no puede tomar ningún líquido, ni ingerir alimento alguno. Este año en la Ciudad de México empieza a las 8:15 pm del miércoles 29 de julio y termina a las 8:49 del jueves 30 de julio.

Es uno de los ayunos más estrictos del judaísmo, al punto tal que las mujeres embarazadas o lactantes también ayunan (en casos especiales que se ponga en riesgo su salud no se ayuna). Los niños menores a edad de bat o barmitzvá (12 o 13 años) no ayunan.

Aparte del ayuno existen una serie de actividades que no se pueden hacer, pues durante este día se hace luto y se siguen las leyes más estrictas del luto:

No se pueden usar cosas nuevas, ni artículos lujosos, tampoco se pueden usar zapatos de cuero o que imitación de cuero, ni siquiera en la suela.

Uno no se puede sentar en sillas o sillones de altura normal. Esta costumbre dura hasta el medio día.

Uno no puede involucrarse en actividades placenteras como bañarse, aplicar cremas o perfumes, tener relaciones íntimas, hacer viajes o paseos, estudiar temas de Torá no relacionados al luto o al día o mandar y recibir regalos.

Lo que uno suele hacer es atender a los rezos en la sinagoga y leer los libros de la Lamentaciones (Eijá) y Job que no están prohibidos en este día.

Las actividades mencionadas son para que la persona pueda concentrarse en su luto durante el día. Sin embargo, lo que más importa es el trabajo emocional que uno hace durante ese tiempo.

¿Qué sucesos bíblicos se conmemoran?

Aparte del luto personal que uno realiza en Tishá B’Av, el día fue instituido para recordar sucesos muy específicos de la historia judía, que tienden a repetirse y dirigir el mundo hacia un punto. Se recuerdan las siguientes tragedias que ocurrieron en tiempos bíblicos durante esta fecha:

La destrucción de los dos templos sagrados
El fracaso de la batalla de Betar y la rebelión de Bar Cojbá contra los romanos
El inicio del Exilio judío
Y el reporte falso de los espías en el desierto, la consecuente condena para el pueblo judío de vagar 38 años más en el desierto (el total del tiempo que estuvieron en el desierto fueron 40 años).

Todos esos sucesos son muestras de momentos en que el pueblo judío cometió equivocaciones irreparables y tuvo que separarse de la cercanía que compartía con D-os. Sin embargo, aunque dolorosos en el judaísmo se busca ver a estos eventos como un aprendizaje histórico, no se tratan de verlos como castigos sino como remedios.

Otros eventos que también se recuerdan

Como Tishá B’Av es el día en que recordamos las tragedias ocurridas al pueblo judío en su pasado histórico, mucha gente ha querido también reflexionar sobre eventos históricos que no tienen relación con el tiempo bíblico o talmúdico. Mucha gente recuerda a las víctimas del Holocausto en este día.

También se piensa que otras tragedias ocurrieron en esta fecha como el decreto de expulsión a los judíos de España y años antes de Inglaterra, el inicio de la Primera Guerra Mundial y la deportación de miles de judíos del gueto de Varsovia al campo de concentración en Treblinka. Todos estos sucesos han aumentado el carácter trágico del día.

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