Enlace Judío México e Israel – En 2004, Salomón Attie recibió una visita que marcaría su vida. En ella, le fue ofrecido donar una sinagoga para su comunidad. Sin embargo, no tenía claro cómo iba a poder reunir los fondos necesarios para cumplir tan grande honor. El empresario buscó la respuesta en el sitio al que todo religioso acudiría… ¡Y la obtuvo! Aquí te contamos su historia. 

Este reportaje forma parte de la serie “El hombre detrás del Templo”, en la cual mostramos el lado humano de los constructores de las casas de Dios. Si desean nominar a alguien, favor de escribir a [email protected]

“Me llamaron de parte de la mesa directiva (para ver) si podían pasar a mi casa a platicar. Yo no tenía ni idea de lo que se trataba”, recuerda Attie, algunos años después del comienzo de esta historia, cuyas consecuencias pueden verse en el Bet Hakneset ‘Saloón Attie’, de la Comunidad Maguén David.

“Vinieron a mi casa miembros de la mesa directiva a ofrecerme el honor de donar una sinagoga”, dice. “Me vino una risa de nervios solo de pensar lo que me estaban ofreciendo: no creía tener el dinero ni merecía un honor tan grande”, recuerda con humildad.

Attie se despidió de la comitiva y quedó de pensarlo antes de dar una respuesta. Aunque la invitación significaba para él un honor innegable, antes de decidir si aceptarla debía realizar una consulta muy importante.

“El siguiente sábado fui al templo a subir al sefer para pedir un consejo”, nos cuenta. “Ese mismo día, en la perashá pasó algo increíble: decía que Dios le pidió a Moshe rabenu que llevara el mishcan y Moisés le contestó ‘es muy pesado no voy a poder’ y Dios le dijo: ‘tú haz como que lo cargas y soy yo el que lo va a llevar’.”

Attie interpretó la historia como un mensaje: “Tú haz como que lo compras y yo lo pago.” Así, el empresario aceptó la oferta, aunque pidió un plazo largo para ir cubriendo el monto mensualmente. “Y llegó la Berajá: en diciembre vendí tanto, tanto, que pude pagarlo por adelantado todo.”

Lo que significa donar un templo

“Al estar parado frente a todos, los rabinos, miembros de la mesa directiva, el presidente de la comunidad Salomón Helfon y miembros de la comunidad, pensé que la oportunidad de donar una sinagoga no podía venir de los seres humanos. Tiene que venir de Hashem. Y le agradecí a Dios con toda mi alma la oportunidad que me estaba dando.”

También entendió que “yo, como ser humano, no tenía capacidad para comprenderlo, pero entendí
que tenía que acercarme más a la Torá para estar más cerca de Dios.”

Ese día vinieron a su mente recuerdos añejos, de la época en que “no tenía ni para pagar la silla en el templo durante las fiestas de Rosh Hashaná y Kipur. Y Ese día 13 de junio del 2004 yo había llegado a lo máximo que un ser humano es capaz de llegar: inaugurar el Bet Hakneset ‘Salomon Attie’.”

Actualmente, ahí se dan 10 clases de Torá al día. “Dos de ellas son para niños y las demás son para adultos”, nos cuenta. “Y cuatro días a la semana es para mujeres. Además, el rabino Isaac Sutton da el famoso diplomado de la Guemará. No puedo ser más feliz porque en la casa de Dios se cumplen los dictados de la Torá.”

Además de agradecer al gobernador del templo, Abraham Tuachi, Attie compartió que “estamos inaugurando en estos días el nuevo Misdrash Sara Attie, que al igual que el Bet Hakneset, fue diseñado y dirigido por el arquitecto Elías Salem.”

“Agradezco a mi esposa Sara su bondad, amor y paciencia, porque de ella aprendí a dar. Que Dios le de salud y larga vida, al igual que a mis hijos, nuera y yernos: Sury, Alberto, Vanessa, Diana, Jacobo, Valeria, Danny y a todos mis nietos. Que nunca cambien porque así los amo.”, concluyó.

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