Enlace Judío – El gobierno de Israel estaría por aprobar permitir que los israelíes lleguen desde cualquier país con el objetivo de que los ciudadanos lleguen al país a tiempo para las elecciones del próximo 23 de marzo.

En días recientes, los israelíes solo han podido tomar vuelos entrantes de una lista corta de países en EE. UU., Europa y Asia.

Sin embargo, el gobierno mantuvo un límite de no más de 3,000 llegadas por día, una restricción puesta en marcha como precaución ante las nuevas variantes de coronavirus.

El ministro de Salud, Yuli Edelstein, en particular, habría insistido en que el límite se mantuviera, advirtiendo que las cifras de contagio por coronavirus volverían a aumentar rápidamente sin él, según filtraciones de las discusiones del gobierno publicadas por medios israelíes, informó The Times of Israel.

La medida se produjo cuando el gobierno se preparaba para responder a una petición de la Corte Suprema de Justicia de Israel contra el límite de 3,000 personas, de acuerdo con la cadena pública israelí Kan.

El fiscal general Avijai Mandelblit, que habría  presionado para que se elevara el límite a 4,000 para poder argumentar mejor el caso en la Corte Suprema, dijo que abrir todos los puntos de partida ayudaría a la posición del gobierno, según el reporte.

Hasta ahora, con solo puntos de salida limitados permitidos, el número de entradas diarias reales no ha alcanzado el límite superior.

Pero la ministra de Transporte, Miri Regev, aseguró al gabinete que las autoridades podrán manejar la situación si el número de llegadas alcanza ese índice, según las filtraciones.

El Aeropuerto Ben-Gurión y los cruces fronterizos de Israel han estado bajo restricciones desde finales de enero, lo que dejó a miles de personas sin poder regresar de forma normal.

El Aeropuerto Ben-Gurión ha sido cerrado para todos menos algunos vuelos especiales de aerolíneas israelíes y algunas extranjeras para traer de regreso a los ciudadanos varados en el extranjero. Se estima que todavía hay decenas de miles de israelíes que quedaron varados en el extranjero y que luchan por regresar a tiempo para las elecciones del 23 de marzo.

La discusión se produjo al mismo tiempo que el gabinete analiza una mayor flexibilización de las restricciones en medio del declive de la pandemia en el país.

Edelstein, en comentarios a Kan, dijo que parecía que no habría razón para aplicar restricciones para la próxima festividad de Pésaj, un evento anual en el que muchos israelíes se reúnen para comidas familiares.

“Hemos arrinconado al coronavirus”, dijo, y señaló a los más de cinco millones de personas que han recibido al menos la primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech.

“Las cifras son muy alentadoras desde hace unos días”, dijo Edelstein. “Casi todo está abierto [desde el último confinamiento]. Debemos recordar que todos deben seguir las reglas básicas”.

Las cifras del Ministerio de Salud mostraron que solo se diagnosticaron 773 nuevos casos de virus el sábado y que la tasa de reproducción del virus, un indicador clave del brote, siguió disminuyendo y se situó en 0.78.

Aunque las pruebas de coronavirus tienden a ser significativamente más bajas durante el fin de semana, el número de casos fue menos de la mitad de los 1,878 contagios detectados el sábado pasado. La última vez que los casos diarios fueron tan bajos fue el sábado 28 de noviembre, cuando solo se encontraron 582 casos.

La tasa de resultado positivo de las pruebas de virus se mantuvo en 2.9%, la misma que para el viernes, una tasa baja no vista desde principios de diciembre.

Desde el inicio del brote, se registran 818 154 y hay 32,007 pacientes activos, según los datos del Ministerio de Salud, publicados el domingo.

Hay 644 pacientes de COVID-19 en estado grave, 255 en condición crítica y 191 intubados a ventilación mecánica, y con diez muertes adicionales, la cifra de decesos llegó a 5,992.

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