Enlace Judío México – Este domingo se lleva a cabo el ayuno del 17 de tamuz, con ello se da inicio al luto de las tres semanas que culmina y concluye con Tishá B’Av. Es un tiempo en que uno se confronta con una variedad grande de emociones y eventos que lo obligan a crecer, entre ellos uno de los temas que más se trabaja es el del dolor, cómo explicarnos y hacer frente al dolor que nos rodea, cómo conectarnos con esos sentimientos que a veces sentimos la necesidad de reprimir o ignorar. En esas tres semanas recordamos las grandes tragedias que han ocurrido a la humanidad y al pueblo judío particularmente; son momentos en que se nos invita a la reflexión. Como preparación a ese inicio quiero acercarme al tema del dolor y presentar la perspectiva de dos grandes rabinos que abordaron este punto en su momento.

Rab Twerski. A veces el dolor encierra una bendición

El primer paso para relacionarnos con nuestro dolor a veces implica aceptar que no lo entendemos, o que nuestro entendimiento del mismo es limitado. Sabemos por qué nos duelen ciertas cosas, vemos la tragedia que ciertos sucesos tomaron en nuestra vida, podemos incluso entender la maldad, el actuar de la gente sádica que se aprovecha de los otros; pero las enfermedades crónicas, los desastres naturales, los imprevistos que acaban en tragedia no los entendemos y no entendemos por qué D-os permite que sucedan. Aún así nos queda la esperanza de que las cosas sean para bien; podemos intentar crecer a través de esa experiencia dolorosa o podemos rezar y confiar en que las cosas se acomodaran para que el resultado sea benigno en el mundo, aunque nosotros no seamos capaces de ver la bondad que encierran.

Ésa era un poco la forma en que rab Twerski abordaba el tema del dolor; en uno de sus artículos menciona la historia de un rabino que agradecía a D-os por las bendiciones que aún no le había dado pero que le iba a dar en un futuro; cuando le preguntaron porque hacía eso contestó que a veces las bendiciones vienen cubiertas con dolor y por lo mismo no somos capaces de reconocer cuando D-os nos las da. Menciona también la historia de Jacobo y Yosef, mientras Jacobo lloraba y hacía luto por su hijo, D-os lo estaba convirtiendo en el rey de Egipto.

Rab Jonathan Sacks. D-os nos pide luchar contra la injusticia

Rab Sacks también se preguntaba la razón de por qué el dolor es incomprensible para nosotros, pero el encontró una respuesta muy distinta. A la pregunta ¿Por qué cosas malas ocurren a gente buena?, el contesta:

“D-os no quiere que entendamos porque cosas malas le ocurren a gente buena; porque si alguna vez lo entendiéramos estaríamos forzados a aceptarlo, y D-os no quiere que aceptemos esas cosas malas. Quiere que no entendamos para que luchemos contra la maldad y la injusticia de este mundo, por eso es que no hay una respuesta a esa pregunta porque D-os se ha encargado de que no la tengamos”

(rab Sacks)

Esta respuesta concuerda con varios pasajes en las que los líderes judíos discuten con D-os a favor del hombre. Vemos a Abraham pedirle a D-os que no destruya Sodoma y Gomorra y vemos a Moisés constantemente abogar por el bien del pueblo judío. Las dos son imágenes de hombres que se compadecen por el sufrimiento del prójimo y le piden a D-os que sea benevolente; luchan contra la realidad que se presenta frente a sus ojos y discuten con la fuerza máxima de la existencia.