Enlace Judío- El ingreso de Gadi Eisenkot a los marcos políticos de Israel acentúa las tendencias a la personalización del hacer público israelí que tomó primer impulso con el ascenso de figuras como Ben Gurión y Beguin.

En estos días asume irreversible impulso a expensas de las ideas que en otros regímenes y tiempos tuvieron superior gravitación.

Cabe recordar que hasta hace algunos meses abrumó a Eisenkot la decisión en torno a la conveniencia de ingresar o no a la política después de un acertado desempeño militar.

Sin embargo, contactos personales y las oscilaciones partidarias en Israel rápidamente le condujeron a ingresar, con diferente imagen e intenciones, a la esfera pública del país. Circunstancia que a su turno le obligó a escoger el partido que, a su parecer, refleja sus principales convicciones.

Tarea que no le fue fácil. Le atrajo primero un segundo lugar al lado de Lapid, perspectiva de la cual al cabo se alejó prefiriendo un tercer puesto en el partido de Ganz-Saar.

Tendencias y hechos que contrastan con las inclinaciones dominantes en otros países democráticos en los cuales las ideas y objetivos se perfilan con superior importancia, al menos en el público discurso.

El alto relieve del líder en el caso israelí conduce a escarbar en – y también a reconstruir – el trayecto personal de la figura política desde la índole de su participación en el hacer militar como los rasgos y relieve de su pública presentación, y desde la capacidad retórica a la vestimenta que gusta adoptar.

Gadi Eizenkot

 Gadi Eizenkot

Así, por ejemplo, la habitual presentación pública de Bibi y de Lapid con traje y corbata contrasta con la de Gantz y Eisenkot que prefieren una aparición informal.

Tendencias que implican no pocos riesgos. La edad, la aparición externa, las opiniones en Facebook y otros cibernéticos canales, así como los reiterados sondeos de opinión suelen alterar y rebajar en este contexto personalizado los planteamientos estratégicos que al cabo modelan y determinan el devenir nacional. En estas circunstancias el escenario público más y mal revela preferencias personales e incluso estéticas que políticas e ideológicas.

Inclinaciones que han tomado irrefrenable impulso en Israel en este quinto hacer electoral con la excepción en algún grado de partidos judíos religiosos y árabes de momento inclinados a poner énfasis en planteamientos ideológicos más que personales.

En cualquier caso, la definitiva decisión de Eisenkot acentúa y dilata la incertidumbre política en Israel.

Cabe preguntar entonces: ¿forjarán Gantz-Saar-Eisenkot al cabo una coalición con el centro y la derecha moderada representadas por Lapid o habrán de inclinarse en favor de un entendimiento más personal que ideológico con Netanyahu?

Interrogante que inquieta en días que al cabo conducen a un gobierno que deberá lidiar en un inestable escenario socioeconómico nacional y regional donde intereses reales y contrapuntos ideológicos significativamente gravitan.

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