“Ve y aprende lo que Labán el arameo pretendía hacerle a Yaakob nuestro patriarca” Hagaddah Shel Pesah (Hagadá de Pésaj)

Rab Raymond Beyda – La instrucción dada por el autor de la Hagadá de ir y aprender de la historia de Labán requiere que nos preguntemos “¿Cuál es la gran lección que espera que aprendamos?”. Además, no nos da una respuesta. En su lugar, se nos presenta un recital de la historia de Yaakob Abinu a’h (Jacobo nuestro patriarca) desde sus días viviendo con Labán hasta que descendió a Egipto con su familia. ¿Qué aprendemos de esta serie de acontecimientos tan conocidos?

Rab Don Itzjak Abarbanel zt’l señala que Labán no perpetró ningún acto de destrucción contra Yaakob y su familia – toda su maldad estaba en su mente. Sólo a través del análisis de sus palabras comprendemos sus perversas intenciones. Fue a través de la bondadosa intervención de D-os que la destrucción fue prevenida. La promesa a Abraham Abinu – que su descendencia viviría y prosperaría a través de la providencia especial de Hashem (D-os) – fue el factor que salvó a Yaakob del daño y esa misma Hashgaha – protección – ha protegido a los judíos a lo largo de la historia.

El Gaón de Vilna lleva este punto un paso más allá. Lo que debemos “Salir” a aprender es que Hashem hace milagros por nosotros -aunque no seamos conscientes de Su intervención en nuestro favor. Hay “Diez Menciones” – zekhirot – que un judío debe recordar decir todos los días. Incluyen el Éxodo de Egipto, el Shabat y lo que Hashem hizo a Miriam cuando habló Lashon Hará (criticó) sobre su hermano Moshé Rabenu. Una de las cosas que debemos tener en mente diariamente es “Lo que Balak y Bilaam intentaron hacernos cuando estábamos en el desierto”. ¿Por qué está esto en la lista con otros acontecimientos más destacados con lecciones obvias?

La historia de Bilaam es la de un profeta gentil contratado por un rey para maldecir a los judíos. El rey, Balak, vio que el poderío militar no podía hacer frente a los judíos, por lo que ideó un plan para combatir el fuego con fuego. Los judíos eran conocidos por el poder de sus bocas – la oración – y por eso contrató a uno que era conocido por el poder de su boca – maldecir. Lo único que no tuvo en cuenta fue la intervención divina de D-os en favor de Su amado pueblo. Cada maldición resultó ser una bendición. Los judíos nunca conocieron a Balak y no estaban al tanto de sus intentos fallidos. El milagro de D-os a su favor fue desconocido para ellos – al igual que el rescate de Yaakob de Labán por D-os fue sin su conocimiento de lo que Labán estaba pensando realmente. Ésta es la lección de nuestra historia.

En cada generación se levantan contra nosotros para destruirnos. A veces es un despliegue abierto de odio y acciones que intentan aniquilarnos físicamente. Otras veces son planes malvados que nunca descubrimos porque nuestro Señor en Su misericordia desbarata los esfuerzos del enemigo y echa por tierra sus planes sin aparecer en los titulares. “Sal y aprende” a estar agradecido a D-os por todo lo que hace para protegernos de la aniquilación en cada generación lo veamos o no.

Fuente: Torah.org

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