Los judíos inventamos la libertad. Cuando la esclavitud era legal y cotidiana, un pueblo decidió que, sin importar la estirpe, ningun ser humano podía esclavizar a otro. Y para mostrar que era posible, simplemente se llevó a su gente caminando a través del mar.
Dicha instrucción había sido dada por la Autoridad Suprema: nada menos que Dios mismo.
Otra instrucción fue celebrar año tras año nuestra libertad y nunca olvidar nuestra lucha, por los siglos de los siglos.
Transmitirla a nuestros hijos.
En el rezo de cada mañana, mencionamos a Dios, “Matir Asurim“, “El que libera a los cautivos”.
Liberar a prisioneros es un mandato religioso del judaísmo.
Y es que la privación de la libertad es uno de los peores castigos para un ser humano.
Este Pésaj 2025, el Pueblo Judío está secuestrado.
Nuestros cautivos beben agua que “a veces sabe a sangre, a veces a hierro, a veces a agua de mar” , dijo el ex rehén Tal Shoham*. Llagas en su piel. Oscuridad de los túneles. Alrededor de ellos, bichos inmundos. Lluvia de bombas, granizo mortal. Golpes de los sicarios. Anuncio de las muertes de sus seres queridos.
Las plagas de Egipto describen perfectamente la vida (?) de los rehenes: Dam, Sefardea, Kinim…
Comamos Maror, hierba amarga. Mojémoslo con agua salada, que representa las lágrimas.
¿Cómo celebrar nuestra supervivencia como pueblo con semejante herida?
¿Cómo comer – sin mencionar una comida festiva- cuando nuestros cautivos sufren hambre?
La Mishná afirma: “En cada generación, uno está obligado a considerarse como si hubiera salido de Egipto”.
En este año, seguimos en Egipto. En Gaza, ocupada del 1959 a 1967 por Egipto, estamos encadenados en un húmedo túnel, con dolor y con miedo. Con hambre. Humillados y golpeados.
No quiero amargar nuestro Seder
Pero me duelen los judíos en las mazmorras, en pleno siglo XXI, como en la Inquisición; los judíos liberados por la gracia de Dios o de Trump y que, aún libres, tienen desgarradas las entrañas; las almas que no pueden sanar, las que no pueden descansar y las que tortura la esperanza.
Por todos ellos, esta noche de Pésaj, no dejemos de rezar y actuar, cada uno desde su trinchera. Porque en nosotros está un pedazo de ellos que no puede celebrar la libertad, el valor más importante para cualquier ser humano.
Los judíos inventamos la libertad. Nosotros mostramos al mundo que se podía dejar de ser esclavo.
Hoy, el Pueblo Judío entero está cautivo. Dios, así como aquella vez nos sacaste con tu mano fuerte de Egipto, abre a nuestros hermanos los portones de la libertad.
*Tal Shoham, minuto 10:16, en el video de 60 minutes
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