Alejandro Klein / Las 4 etapas del antisemitismo. Del antisemitismo eterno al antisemitismo inextinguible

En lo que sigue y de una forma absolutamente esquemática se propone una especie de brevísima historia del antisemitismo a través de una serie de etapas. La idea no es establecer fechas rígidas, sino más bien asentar una serie de referencias que permitan entender algo mejor el antisemitismo que se ha desatado a partir del 7 de Octubre de 2023.

PRIMERA ETAPA- ANTISEMITISMO RELIGIOSO15 de agosto de 1096

La situación de los judíos europeos no siempre fue miserable. Parece existir un período desde el imperio romano y aún antes, que los judíos tenían una existencia relativamente pacífica con sus vecinos. De hecho por las prohibiciones que empiezan a circular desde el siglo VII en adelante, se puede colegir que tenían derechos como cualquier otro habitante de los reinos visigodos y que inclusive en algún momento el lugar del judaísmo era de mucho prestigio entre los paganos, rivalizando incluso en conversiones con el cristianismo.

A los largo del siglo VII y VIII y con la progresiva hegemonización cristiana empiezan a surgir prohibiciones, como tener mujeres o esclavas cristianas, portar armas, tener propiedades, campos, ejercer oficios. En este período el antijudaísmo se convierte en dogma en los escritos de los padres de la Iglesia y más aún se considera al judaísmo pieza fundamental de la teología cristiana: al pueblo judío se lo considera vital testimonio de que ha dejado de ser Elegido para ser ahora la Iglesia la portadora de tal título. Son considerados ahora como el pueblo maldito y ciego que fue incapaz de reconocer la llegada del Hijo de Dios, cuando no mplice en su crucifixión.

Esta situación eclosiona a partir de la primera cruzada y las subsiguientes donde aparecen matanzas, persecuciones, conversiones a la fuerza, en un proceso de siglos que termina con el deterioro económico y social de los judíos tanto como su expulsión de determinados reinos. Con la aparición de la peste negra en el siglo XIV, se dio a los judíos una vertiente ya francamente diabólica y paranoica: eran ellos los que contaminaban pozos, los que envenenaban a los cristianos, los que mataban inocentes niños para con su sangre amasar la matzá de pesaj, los que profanaban ostias y lugares sagrados.

Por otro lado, es interesante recordar que no eran las masas las protagonista de este antisemitismo, sino que el mismo aparecía en las predicaciones fanáticas de miembros cultos del bajo clero. También es cierto que no pocas veces, los propios conversos se transformaban en los peores enemigos y calumniadores de su propio pueblo (como tristes ejemplos, en España: Alfonso de Valladolid y Jerónimo de Santa Fe).

Los judíos terminan de esta manera diezmados, recluidos en guettos, obligados a polémicas religiosas en las que siempre han de perder, degradados y milenariamente humillados, de expulsión en expulsión, de masacre en masacre, consolados apenas por movimientos mesiánicos como los que culminan catastróficamente con David Reubeni, Salomón Molko, Sabbatai Zevi y otros tantos.

SEGUNDA ETAPA-LA OBRA DE VOLTAIRE-EL ANTISEMITISMO CULTO E ILUSTRADO 1 de setiembre (¿) 1764 

A partir del Siglo de las Luces, la Ilustración y la Cultura, sintetizados admirablemente en el Diccionario Filosófico de Voltaire, el antisemitismo medioeval se rechaza por su carga de ignorancia y fanatismo y por estar además directamente ligado a la Iglesia y la fe cristiana, cosa inaceptable para los sujetos cultos y emancipados del siglo XVIII.

Lamentablemente hay que indicar que el antecedente inmediato a este antisemitismo culto se da en Spinoza y su Tractatus Theologico– Politicus  de 1670, de enorme popularidad en su momento y que en este artículo no es posible desarrollar.

Lo importante es que a partir de ahora ya no se quemarán ni asesinarán judíos, ni mucho menos se los obligará a convertirse, sino que se trata de algo mucho más sutil y dañino: burlarse del judaísmo, revelar sus contradicciones, sus supersticiones, sus vulgaridades. El judío ya no es el representante del Diablo, lo es ahora de la Superstición supina, del pasado retrógrado que debilita los espíritus y es obstáculo para el logro pleno de la Razón y las Luces.

El judío es pues un ser de oscuridad, que vive en las tinieblas y encarna lo intolerable de supersticiones y prejuicios que condenan la marcha de la Humanidad hacia su Progreso. Este antisemitismo busca entonces que el judío dude de su judaísmo, que se avergüence de él, que lo rechace.

Así pues, de una cultura tan plagada de absurdos que chocaban a la razón y el iluminismo, no se podía deducir sino la existencia de una nación réproba. Por eso dice Voltaire en su Diccionario: “Si desde los griegos y los romanos queremos remontarnos a las naciones más antiguas, podemos fijar la atención en los judíos. Ese pueblo supersticioso, cruel, ignorante y miserable, sabía sin embargo honrar a los fariseos, que creían en la fatalidad del destino y en la metempsicosis (p. 66).

Afirma además rotundamente, un poco más adelante, que estos judíos: “no son más que un pueblo ignorante y bárbaro en el que desde hace tiempo coinciden la avaricia más sórdida, la más detestable superstición y un odio insuperable hacia todos los pueblos que los toleran y les permiten enriquecerse…Sin embargo, no hay que quemarlos” (p. 95).

Este comentario: “no hay que quemarlos”, es significativo. El antisemitismo que en nombre del siglo de las luces erige al judío como ignorante y habitante de las oscuras tinieblas del pasado repleto de figuras ridículas o imposibles, no ha de ser ni puede ser el medieval, que justamente “quemaba” a los judíos en hogueras que a Voltaire seguramente le rechinaban como horripilantes y que seguramente pensaría que eran también una versión del horror oscurantista.

Recordemos qué representaba Voltaire para su época. Se trataba del Gran Voltaire, símbolo de la cultura y la libertad revolucionaria. La palabra de Voltaire era la Palabra, la Honradez, la Cultura.

Finalmente, cabe preguntarnos si esta denuncia de la horrible superstición, era entonces una invitación para que el pueblo judío se asimile, formando parte de la Razón y la Ciudadanía y echando al basural las ropas sucias y harapientas de la superstición intolerable. Una generación entera así lo entendió.

TERCERA ETAPA- EL PROCESO DREYFUS- EL ANTISEMITISMO VULGAR  5 de enero 1895

El capitán Dreyfus fue condenado el 22 de diciembre de 1984 (condena unánime) a la deportación a perpetuidad en Guayana por alta traición. Sin embargo el punto álgido, el punto realmente importante fue el espectáculo (seguramente ansiosamente esperado) de su degradación pública en un patio de la Escuela Militar donde había una multitud (masa) coreando y gritando su odio y desprecio hacia el judío traidor.

Según parece Dreyfus gritaba desesperadamente su inocencia, pero no era eso lo que estaba en juego, no era culpabilidad versus inocencia. Lo que estaba en juego era desenmascarar al judío asimilado, ese judío que hacía décadas proclamaba que podía ser un francés como cualquier otro francés ( y que inocentemente creyó en la invitaciónvolteriana).

Dreyfus era la prueba palpable de que dets del judío ciudadano se ocultaba (disfrazado, agazapado) el judío mezquino y deshonesto de siempre. Ese que se proclama francés pero que en realidad sólo pertenece a cofradías ocultas de poder y dinero (un ejemplo: los Protocolos de los Sabios de Sión).

Podemos entender que culmina ahí el proceso asimilacionista como esperanza y esfuerzo de normalizaral judío y al judaísmo entre las naciones. Pero también es el momento inaugural de la entrada de las masas pletóricas de locura y odio a gestionar el rumbo del antisemitismo del siglo XX ( y el del XXI).

CUARTA ETAPA– EL ANTISEMITISMO PASIONAL DE LA REVANCHA 7 de octubre 2023

En esta etapa, que es nuestra etapa, podríamos decir que se entremezclan varios sentimientos. Uno es el horror de un antisemitismo que se alza a pesar del asesinato, secuestro y violencia contra la población civil de Israel.

Otro es la constatación que a pese a Auschwitz, y con Auschwitz, el antisemitismo ni desaparece ni se disculpa.

Se podía esperar a partir de los ataques de Hamás a Israel,solidaridad, cariño, empatía. Sucedió todo lo contrario: el mundo (y cuando digo el mundo, digo el Mundo, mal que nos cueste admitirlo) salió a las calle a manifestar su odio y repulsa contra Israel y los judíos.

Durante mucho tiempo esta reacción inusitada causó estupor, asombro y confusión. Pero hoy, luego de casi 2 años se logra finalmente comprender a este antisemitismo pasional: las acciones de Hamas se resignificaron en un relato por el cual si Hamás hizo lo que hizo fue por una justa y necesaria venganza frente a décadas de afrentas, humillaciones e imperialismo del sionismo contra un pueblo desvalido y humillado por la avaricia y la maldad judía.

Fue pues un honesto y merecido ajuste de cuentas que el mundo (el Mundo) debía festejar y reivindicar. Los palestinos son ahora los pueblos explotados de América Latina o el movimiento hippie de los 60 o el movimiento feminista de comienzos de siglo, los Che Guevara de Medio Oriente e Israel y los judíos son ahora el imperialismo blanco-usurero-norteamericano que solo piensa en represiones y ataques militares.

Se dirá y con razón, que tamaño relato, tanto en su extensión como en su contenido no soporta el mínimo análisis crítico, pero como bien indica Hanna Arendt la clave de los relatos no es verosimilitud, sino el hecho de que la gente cree en ellos.

Creer en el disparate, festejar el fanatismo, impulsar la intolerancia cruel es parte de la Barbarie.

Y no podemos dejar de intentar comprender a la Barbarie. Entonces, ¿por qué esta ciega obsecuencia del Mundo con un relato disparatado? Creo suponer que como también bien indica Hanna Arendt la clave está en comprender que en los sistemas totalitarios el sujeto -individual y colectivo- no solo es sumiso, sino que además coopera.

Es decir, la obsecuente adherencia a este relato, es una forma de cooperar activamente con la cultura totalitaria de nuestros días, donde en nada se discrepa y donde a todo los sujetos se aferran ciega y acríticamente (relatos, redes, tik tok, antisemitismo).

Qué queda por delante? Pues, todo parece indicar que más antisemitismo.

Quizás Hanna Arendt tenía razón y no se pueda decir que el antisemitismo sea eterno, pero guste o no guste, duela o no duela, angustie o no angustie, se acepte o no se acepte, ciertamente se muestra inextinguible.


Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: @EnlaceJudio

Enlace Judío: