En diplomacia, un mediador debe ser neutral… creíble… aceptado por todos.
Pero ¿cómo puede mediar un país que no reconoce el derecho de Israel a existir?
Catar no solo acoge a la cúpula política de Hamás; les ofrece oficinas, seguridad… y una base de operaciones.
Para unos, esto le da acceso directo a una de las partes. Para otros, es la prueba de que Catar no es árbitro, sino jugador… y con camiseta puesta.
Una idea de quién es Catar nos la da el periódico The Guardian (febrero 2021) que documentó al menos 6 500 muertes de trabajadores migrantes (de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka) entre 2011 y 2020, muchos de ellos trabajaron para estadios del Mundial 2022. 6500 todos extranjeros, en calidad de trabajo esclavo.
Además, desde Catar transmite la cadena Al Jazeera, creada para alimentar la narrativa antioccidental y anti israelí. Le paga a terroristas disfrazados de periodistas como Anas Al Sharif, quien elogió la masacre del 7 de octubre, se tomó selfis sonrientes con líderes de Hamás y fue el líder de una célula de la organización terrorista.
Se paseó como es su casa, durante la liberación de Agam Berger junto a los monstruos que la mantenían secuestrada.
Durante años, Catar ha inyectado cientos de millones de dólares en Gaza.
En teoría: para combustible, salarios y ayuda humanitaria.
En la práctica: esos fondos liberan recursos que Hamás puede redirigir a su maquinaria militar.
Y todo ocurrió con el visto bueno de Israel y Estados Unidos, porque nadie en su sano juicio podría adivinar la intención de Catar y su títere Hamás.
Aquí está la jugada maestra: Catar habla con todos.
Con Washington y París… pero también con Teherán y con Hamás.
No es un mediador pasivo; es un poder que alimenta el fuego y luego se sienta a negociar la forma de apagarlo. Para muchos en Israel, Catar es un saboteador disfrazado de pacificador.
Un país que no busca cerrar el conflicto… sino mantenerlo vivo, porque cada día de guerra aumenta su valor geopolítico.
En el ajedrez de Medio Oriente, Catar no juega para ganar la paz… juega para que nadie pueda mover ficha sin su permiso.
Porque cuando tú controlas a los protagonistas… controlas la historia entera.
Catar además, mantiene una base militar de los EEUU. ¿Debería Israel desafiar a su aparentemente mayor soporte que es los EEUU y atacar Qatar, el titiritero?
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