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sábado 18 de julio de 2026
¿Por qué dos estados para dos pueblos no ha sido la solución?

¿Por qué dos estados para dos pueblos no ha sido la solución?

El conflicto palestino-israelí es uno de los más difícil de resolver desde hace décadas a nivel internacional, debido a que combina disputas territoriales, identitarias, religiosas y políticas que se han acumulado por más de un siglo.

Ambos pueblos reclaman vínculos históricos y culturales con la misma tierra, especialmente Jerusalén, que tiene un valor sagrado para judíos, musulmanes y cristianos.
A esto se suman heridas abiertas por guerras, desplazamientos y violencia, que han generado desconfianza y resentimiento mutuos. Cada parte tiene narrativas muy distintas sobre el origen y la evolución del conflicto, lo que complica alcanzar consensos sobre temas clave como fronteras, seguridad y el estatus de los refugiados.

Aunado a ello, el contexto geopolítico añade obstáculos: países vecinos, potencias internacionales y grupos armados han influido en el desarrollo del conflicto, a veces favoreciendo intereses propios más que a la paz.

La división política interna en ambos lados, con facciones palestinas enfrentadas y sectores israelíes con posturas muy diferentes, dificulta encontrar una voz unificada para negociar.
Intentos previos de paz han fracasado porque cualquier acuerdo exige concesiones profundas que son vistas por amplios sectores como inaceptables para algunos o como una amenaza existencial para otros.
Hoy, en entrevista para Enlace Judío, el especialista en geopolítica Esteban Román nos explica porque “Dos estados para dos pueblos” no ha sido la solución.

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