¿Cuál es el umbral entre la ingenuidad y el desparpajo? ¿Cuál es el límite entre la convicción y esa pseudo valentía que solo se tiene (aparente y fugazmente) cuando se manifiesta a través de la masa?
El antisemitismo es hoy un fenómeno de masas. Durante la Edad Media también, sin duda, pero aparecían sesudos teólogos de vez en cuando “explicando” cómo el pueblo judío había perdido el favor divino, como era un pueblo sacrílego relacionado con el diablo, cómo profanaba hostias y asesinaba a inocentes niños cristianos.
Pero este antisemitismo de hoy no tienen protagonistas individuales: la protagonista es la masa, con los miles de artistas firmando contra Israel, con los cientos de países votando contra Israel, con los cientos de madrileños enfervorizados y con los ojos nublados coreando con éxtasis mística contra la agresión sionista y cumpliendo con la buena fe de denunciar la atrocidad judía.
Cientos de madrileños convencidos de que hoy los judíos si es que ya no asesinan niños cristianos, sí que asesinan niños palestinos… Israel, los judíos, el judaísmo son el emblema de la maldad disoluta, lo diabólico, el cinismo del complot clandestino. Realmente, ¿nos hemos alejado de la Edad Medía? ¿De los Protocolos de los Sabios de Sion? ¿De Der Stürmer y de Julius Streicher?
Hay que decirlo: los judíos están donde siempre estuvieron. De donde jamás saldrán. Son los chivos expiatorios perfectos para tapar todas las paranoias, la psicosis y las disociaciones de la sociedad occidental. Luego de miles de pogroms, luego de miles de persecuciones, luego de 6 millones de exterminados, los judíos siguen de donde jamás saldrán. Mejor denunciar a los judíos antes que denunciar las desigualdades, los atropellos, las impunidades de este mundo.
Este antisemitismo vulgar, obsceno y de masas es el mejor ejemplo de lo que propongo llamar post-banalidad del mal siguiendo las ideas de Hanna Arendt, es decir, el logro supremo de la insensibilidad creyendo que se es sensible, el logro supremo de la injusticia creyendo que se lucha por la justicia, el logro supremo de lo totalitario creyendo que se es demócrata y progresista. Es el punto más perfecto de la conjunción entre insensibilidad, alienación y estupidez
Una masa de estúpidos que porque corean y saltan en masa creen que son ni masa ni estúpidos. Eso es la post-banalidad del mal.
Y el señor presidente del gobierno español legitimando lo que es ilegítimo, dando un barniz de justicia a lo que es injusto y aterrador… Pero, y seguro que me equivoco, seguro que es absurdo, ¿todo esto no hace recordar a otros personajes, a otras demagogias …?
Ayer de noche esos madrileños, luego de los banderolazos, la quema de bandera, los gritos desenfrenados y las injurias de la multitud rabiosa contra el grupo ciclista israelí, seguro que se fueron a dormir con la perfecta satisfacción de conciencia de haber obrado del lado de la justicia y la digna denuncia. Seguro que ni una mancha de duda atravesó su placentera noche.
Pero esa misma noche, durante las mismas horas ¿cuántos judíos habrán finalmente advertido que ya no se pueden dar el lujo ni de cerrar los ojos ni de mirar para el costado…? .-
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