El pasado 10 de septiembre en un viaje de egresados un grupo de estudiantes, de quinto año de la Escuela Humanos, de la localidad de Canning, Buenos Aires, comenzó a cantar arriba del vehículo que los transportaba un: “Hoy quemamos judíos”, alentados además por diferentes adultos que los acompañaban. Hay una filmación al respecto que muestra el clima de fiesta y jovialidad con que estos jóvenes nazis del siglo XXI emulan a sus antecesores nazis del siglo XX.
¿Qué aprendió la Humanidad luego de casi 100 años de nazismo? Nada.
Por supuestos estos cantos estaban dirigidos a estudiantes del colegio ORT, sea para desafiarlos, sea para amedrentarlos, sea para asustarlos o sea, quizás, para indicarles que a partir de ahora en el territorio antisemita los judíos están claramente demás…
Se dirá que a partir de un grupo de jóvenes exaltados no se pueden sacar generalizaciones. Quizás. Pero basta un poco de noción de psicología social y psicoanálisis para saber que aquello que manifiestan los jóvenes es lo que siente (de forma más reprimida) el mundo adulto que los rodea. Los jóvenes son el emergente privilegiado de los miedos, odios y evasiones del tejido social, sea a partir de su identidad que se consolida, sea por su identidad oposicionista.
Por otro lado, ya es enorme la cantidad de incidentes antisemitas que se repiten día a día, en casi cualquier parte del Mundo. Mucho y demasiado como para no prestar atención. Mucho y demasiado como para rebatir el argumento perverso de que los judíos no soportan que se discuta a Israel y por eso toman como antisemitas argumentos que en realidad son políticamente justos.
“Pues a estos eruditos, politólogos y académicos le pasaría la filmación del “Hoy quemamos judíos” para que me expliquen donde está la mente retorcida y paranoica del pueblo judío…Igualmente le podríamos preguntar sobre si el reciente ataque a una sinagoga en Manchester, con el saldo de 2 judíos muertos (uno de ellos parece que por la propia policía) es producto también de la paranoia defensiva de los judíos e Israel”.
Cuando Freud se enteró de que los nazis quemaban sus libros el 10 de mayo de 1933, comentó que estábamos frente a un avance, pues siglos atrás lo hubieran quemado a él. Comentario ingenioso, pero lamentablemente desacertado. Si a Freud no lo “quemaron” al menos a tres de sus hermanas sí que las llevaron a campos de concentración (Regina Débora, Marie y Pauline Regine fueron asesinadas en Treblinka y una cuarta, Esther Adolfine parece que murió de desnutrición en el gueto de Theresienstadt), por no haberse podido escaparse a tiempo, cosa que el propio Freud pudo hacer, como todos sabemos.
La anécdota, sin duda siniestra y desagradable, sirve sin embargo para ilustrar un dato fundamental: mientras el Mundo “quema” judíos de forma jocosa o de forma muy seria, ningún Judío se puede dar el lujo ni de comentarios sagaces ni de mirar para el costado.
Ni los comentarios sagaces, ni las opiniones eruditas, ni los razonamientos concluyentes mermarán en nada el deseo de “quemar judíos”. Los mismos ni afectan, ni nada cambian, ni nada alteran. Este antisemitismo es 100 % puro, es decir: 100 % impenetrable.
El antisemita de hoy es el antisemita perfecto: radicalmente antisemita, con la pasión más pura y con los razonamientos más frágiles de toda la historia del antisemitismo, pero avalado, legitimado y vivado por el clima cultural de nuestros tiempos, también 100% antisemita.
No son buenos tiempos para el pueblo judío y cada judío lo debe tener más que claro.
¿No es hora pues de utilizar el ingenio, la inteligencia y la audacia no en frases que nadie escucha ni nadie escuchará, sino en comenzar a pensar cómo y de qué manera un pueblo judío cada vez más aislado y despreciado por el Mundo comenzará a tomar (lamentablemente hay que decirlo) medidas de protección?
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