Los grupos Run 4 their lives, Am Israel Jai y Unidos por Israel se formaron a partir del 7 de octubre para estar informados, visibilizar la tragedia, acudir a instancias internacionales y combatir la desinformación.
La tragedia de los secuestrados ha culminado, pero a partir de grupos de activismo, se formó una familia.
Lo que comenzó como un gesto de solidaridad se convirtió en un ritual de conciencia colectiva.
Culminan las caminatas de Run 4 their lives
Durante dos años, decenas de personas se reunieron cada domingo para caminar en silencio, con respeto, sin consignas políticas ni banderas partidistas. Solo rostros, nombres y vidas. Carteles sostenidos, miradas firmes y una convicción compartida: no permitir que el olvido se impusiera sobre la dignidad.
Más que una protesta, Run 4 Their Lives fue un acto de duelo colectivo y resistencia. Antes de cada recorrido, los nombres de las víctimas eran pronunciados en voz alta. Se contaban sus historias, sus sueños, su humanidad. En ese instante suspendido, la calle se transformaba en un espacio de memoria activa, donde cada paso significaba acompañar, recordar, sostener.
Si bien esta movilización se replicó en ciudades como Nueva York, Londres, París o Tel Aviv, en México encontró una comunidad sólida, plural y persistente; encontró una verdadera familia. Personas de diversas edades y procedencias se sumaron domingo a domingo con una misma intención: visibilizar a los ausentes, exigir la liberación de los rehenes y honrar a quienes fueron asesinados.
Cada domingo, Run 4 Their Lives se mantuvo constante, firme y serenamente inquebrantable.
La culminación: celebrar la vida y abrazar la esperanza
Este domingo, el ciclo de marchas llegó a su culminación con un encuentro cargado de significado: una celebración por el regreso de los rehenes con vida. La jornada fue una convivencia profundamente emotiva, donde los asistentes compartieron palabras, cantos y abrazos que liberaron meses de angustia contenida. Cada gesto, cada mirada y cada lágrima fueron testimonio de una esperanza que se negó a extinguirse y de un dolor transformado, por fin, en alivio y gratitud.
La embajadora de Israel en México, Einat Kranz Neiger, expresó su profundo agradecimiento a la comunidad que acompañó esta causa sin claudicar, reconociendo en estas marchas un gesto genuino de solidaridad y un recordatorio de que la empatía no conoce fronteras. Algunos participantes de las marchas dominicales compartieron también su testimonio, subrayando que esta movilización les permitió transformar el dolor en fuerza y la espera en esperanza.
Hoy, que las marchas de Run for their lives llegan a su fin, queda una huella imborrable en la memoria de México. Desde Enlace Judío extendemos un reconocimiento especial a cada una de las personas que caminaron, que sostuvieron un cartel, que pronunciaron un nombre y que eligieron añadirse a esta lucha profundamente humana.
Y, de manera particular, reconocemos la entrega incansable de Sara Robbins, organizadora de Am Israel Jai y Unidos por Israel, cuya sensibilidad, compromiso y determinación lograron sostener viva estas causas, y a Elinor, Meital y Amelia que crearon Run 4 Their Lives México, convirtiendo cada paso en un acto de amor y solidaridad.
Porque Run 4 Their Lives no fue solo una marcha.
Fue una promesa cumplida: no olvidar.
Fue una forma de decir, desde el silencio más profundo, que cada vida importa.¡Y mientras haya memoria, habrá justicia!
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