El cálculo militar y el ofensivo arsenal de Irán remodelan en estos días amplias parcelas del Medio Oriente.
Tienen expresión en reiterados ataques de este país a Israel que multiplican las víctimas y obligan el masivo albergue en refugios subterráneos.
Es uno de los resultados del entendimiento Trump-Netanyahu fraguado en la octava estancia de este último en Washington.
En estas circunstancias, el perfil geopolítico y militar de Israel y el Medio Oriente mudará sustancialmente ofreciendo a China y Rusia la oportunidad de gravitar en la suerte y fisonomía de nuestra región.
En paralelo, se verifican reiterados y violentos ataques a Israel desde el Líbano propiciados por Hezbolá.
Hasta aquí, nuestras fuerzas militares aciertan en resistirlos al tiempo que el gobierno de Netanyahu aspira a anexar la fracción sur del Líbano.
Torcida intención con justicia inaceptable para la mayoría de los países de la región, incluyendo a la opinión pública internacional. La efectiva convivencia con países vecinos es ineludible imperativo.
Escenarios y perspectivas que constituirán temas ineludibles en el próximo torneo electoral cuya fecha y circunstancias dependen del cálculo personal y político de Netanyahu.
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