Pero cuando analizamos los protocolos de seguridad civil en una zona de guerra, los datos cuentan una historia muy distinta a la de los comunicados diplomáticos.
Hoy vamos a ver por qué lo que muchos llaman “censura religiosa” de parte de Israel es, en realidad, un protocolo estándar de protección que se está aplicando a todos, sin excepción.
El dato que se oculta: El Muro de los Lamentos
Para entender si hay una discriminación contra el cristianismo, solo hay que mirar unos metros más allá de la Vía Dolorosa. El Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado para el judaísmo, lleva meses operando bajo restricciones de aforo mucho más severas que cualquier iglesia.
¿Por qué no hay una protesta global por esto? Porque la comunidad local entiende la matemática de la seguridad:
Amenaza real: Solo en marzo de 2026, Jerusalén ha sido objetivo de proyectiles balísticos. Hay registros de impactos y restos de metralla en el casco antiguo.
Infraestructura: La Ciudad Vieja es un laberinto de piedra de hace dos mil años. No existen refugios antimisiles. Meter a 20.000 personas en una procesión por el Barrio Cristiano en estas condiciones no es un acto de fe; es una negligencia administrativa.
Si el propio Estado restringe el acceso a su lugar de culto principal para proteger la vida de sus ciudadanos, aplicar la misma lógica a la Semana Santa no es un ataque político, es una cuestión de coherencia en defensa civil.
La respuesta institucional vs. La realidad del terreno.
Las quejas de las cancillerías en Roma, Madrid o Bruselas se emiten desde despachos a miles de kilómetros de la trayectoria de los misiles. Es fácil hablar de “libertad de culto” cuando no eres tú quien debe gestionar el caos y las muertes si un proyectil cae sobre una multitud en el Santo Sepulcro.
El incidente con el Cardenal Pizzaballa ha sido utilizado como punta de lanza política, pero la realidad técnica es que la policía aplica perímetros de seguridad basados en riesgos de impacto. El hecho de que, en Lunes Santo, se esté permitiendo la entrada para transmisiones digitales demuestra que el objetivo no es prohibir el rito, sino evitar la aglomeración incontrolable en el espacio público.
En periodismo, los datos matan al relato. Las restricciones en Jerusalén no son un “veto religioso” selectivo; son la respuesta lógica de un sistema de seguridad ante una amenaza balística comprobada.
Acusar a Israel de atacar la fe mientras se ignoran las restricciones que los propios judíos sufren en sus lugares sagrados por seguridad, no es análisis: es sesgo informativo. Los hechos están ahí: la seguridad de la vida humana hoy en Jerusalén prima sobre cualquier evento masivo en la calle, sea del credo que sea.
Esta mañana, sin embargo, iglesias y autoridad llegaron a un acuerdo.
Las ceremonias de Semana Santa y Pascua en la Iglesia del Santo Sepulcro en Israel finalmente podrán realizarse, luego de que las autoridades eclesiásticas y la Policía llegaran a un entendimiento en medio de las estrictas medidas de seguridad por la amenaza de misiles iraníes.
Tras una reunión entre representantes cristianos, la policía y funcionarios israelíes, se garantizó el acceso de las iglesias para preservar las tradicionales celebraciones pascuales, que además serán transmitidas en vivo.
Desde el Patriarcado Latino y la Custodia de Tierra Santa agradecieron la intervención del presidente Isaac Herzog y señalaron que continuarán en diálogo con las autoridades. También el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu ordenó asegurar el “acceso total e inmediato” al lugar sagrado, obviamente con el apego total a las normas de seguridad en un ambiente de guerra.
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