El vicepresidente estadounidense, JD Vance, declaró el miércoles que Israel está “perdiendo la batalla” por la opinión pública en Estados Unidos, en referencia a los informes de una campaña de influencia israelí dirigida a estadounidenses conservadores y a la política de la administración Trump sobre Irán.
En una entrevista en el podcast The Joe Rogan Experience, Vance afirmó que fue acusado injustamente de antisemitismo por abogar por una relación más franca entre Washington y Jerusalén, dado que sus intereses no coinciden del todo.
“Me han atacado diciendo que estoy influenciado por Catar, que estoy influenciado por gobiernos extranjeros, que recibo órdenes de Tucker Carlson. Hay muchísimas tonterías por ahí”, dijo Vance.
Afirmó que no se opone a que Israel u otros gobiernos intenten influir en la política estadounidense, pero criticó lo que describió como esfuerzos por moldear las opiniones de los líderes estadounidenses.
“No me molesta que ciertos sectores del gobierno israelí quieran criticar el acuerdo o discrepar”, “Ni siquiera me molesta que intenten influir; Israel lo hace, otros gobiernos lo hacen, es la naturaleza de las cosas. Lo que me molesta es cuando los líderes de Estados Unidos permiten que esa influencia afecte su criterio”.
“Cuando veo que se está financiando una campaña de influencia extranjera para frustrar el acuerdo que yo buscaba, y que muchos de los que reciben ese dinero me atacan de forma deshonesta, mi respuesta es: ‘¡Váyanse al infierno!'”, apuntó.
Vance respondió a informes de una campaña de influencia israelí dirigida a los seguidores de MAGA. En junio se informó que Israel triplicó el presupuesto de la campaña, dirigida a conservadores cristianos en general, hasta superar los 40 millones de dólares, y que ha ampliado su mensaje para justificar la guerra contra Irán. La campaña forma parte de un esfuerzo para frenar el declive de la imagen de Israel ante la derecha estadounidense. Su contrato principal, valorado en 6 millones de dólares, se firmó con una empresa de relaciones públicas propiedad de Brad Parscale, quien dirigió las campañas electorales digitales de Trump en 2016 y 2020, según Haaretz.
“No se dan cuenta de lo que está pasando ni de que soy un tipo normal que aboga por una relación normal”, insistió Vance.
Afirmó que el fallecido Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales, “parecía estar conectado” con elementos del “Deep State israelí” y con los “más altos niveles de la inteligencia estadounidense”, al tiempo que reconoció que la administración Trump gestionó mal el caso.
Al preguntarle sobre las teorías de conspiración que vinculan a Epstein con el Mossad, Vance respondió: “Sí, el Mossad, la CIA o algún otro Deep State, ya sea en Estados Unidos, Israel u otro país. Claramente tenía conexiones con los niveles más altos de la inteligencia estadounidense”.
Afirmó que el caso Epstein le pareció “interesante” porque, “hasta donde sé, el primer ministro Netanyahu, que no goza de mucha popularidad en Estados Unidos en este momento, parecía tener vínculos con elementos del Deep State israelí de centroizquierda”.
“No es que tenga conexiones muy estrechas con la derecha política israelí. En Estados Unidos, sus conexiones eran generalizadas. Tenía amigos republicanos y demócratas. Sus vínculos con la izquierda israelí eran mucho más profundos que con la derecha”, agregó Vance.
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