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Tenemos poca y mala información acerca del Más Allá en la tradición judía. Eso no se debe al hecho de que nuestras Escrituras carezcan de datos acerca del tema, sino que la imaginación popular está llena de escenas del Más Allá que debemos más a las ideologías gentiles o a la fantasía de poetas como Dante o de algunos pintores de renombre, que a nuestro judaísmo.

Imagínense un momento el Más Allá: ¿Qué ve? ¿Acaso ve a Adán, Abraham o Moisés? ¿Vislumbra siquiera la shejiná (Presencia Divina)?. En su visión, ¿se incluyen los siete estratos del Gan Eden?.

Si la respuesta es no, la razón es muy sencilla: la vida eterna, el infierno y el paraíso fueron –durante 2000 años- los temas predominantes de las doctrinas gentiles. Esto no significa que el judaísmo no tenga respuestas a preguntas tan antiguas como el hombre. Les presentaremos algunas de ellas.


¿Qué es el Olam Habá?

“Olam Habá” es el término utilizado por nuestros rabinos para describir el “Mundo Venidero”. En algunos textos, el “Olam Habá” se refiere al ámbito posterior a la muerte. En otros a la Era Mesiánica del “fin de los días”.

Dentro de la plegaria correspondiente a Shabat leemos: “No hay quien se compare a Ti, Oh, D-os nuestro… en la vida del mundo venidero. No hay nadie más que Tú, Redentor nuestro, en los días del Mashiaj; ni hay nadie como Tú, oh nuestro Salvador, en la resurrección de los muertos”.

En esta plegaria hay una secuencia con cuatro etapas: desde la vida hasta el Más Allá; luego a la era mesiánica; y hasta el momento de la resurrección.

¿Existe la resurrección en la religión judía?

La Torá contiene muchos relatos en los que se habla de resurrección: En una de las profecías de Ezequiel, por ejemplo (siglo XI a.e.c), el profeta tiene una visión en la cual el creador vuelva a la vida a una multitud de cuerpos del pueblo de Israel y los lleva a su Tierra. En Daniel (siglo II a.e.c), se hace mención a un fin de los días, que culmina con la resurrección de los muertos. Este tema también aparece en el Talmud.

Los rabinos incluyeron la doctrina de la resurrección dentro de la plegaria diaria del judío: “Bendito seas Tú, que revive a los muertos”.

En algunas partes del Talmud se aclara que sólo los justos logran la resurrección. En otras se agrega que serán elegidos además los que han sido enterrados en Tierra Santa.

¿Es mejor el Olam Haze (este mundo) o el Olam Habá (mundo venidero)?

Acerca de esta pregunta, parece haber en el Talmud una cierta contradicción: Por un lado, leemos en Mishná Abot: “Es mejor una hora de felicidad en el Olam Habá, que toda la vida en el Olam Haze”.

Por otro lado, el mismo rabino que escribió las líneas anteriores, hace la siguiente declaración: “Es mejor una hora de arrepentimiento y buenos actos en el Olam Haze, que una vida entera en el Olam Habá”.

De hecho, la contradicción es sólo aparente: Ambos mundos son importantes y están interrelacionados, ya que sólo en este mundo puede el ser humano servir a D-os activamente. A la vez, este mundo es sólo un “vestíbulo”, en el que se prepara el ser para el Olam Habá que es, por así decirlo, la “sala principal”.

¿Qué se debe hacer para merecer el Olam Habá?

En el Tratado de Berajot del Talmud, se cita un episodio protagonizado por Rabí Eliezer. Estando éste enfermo, llegaron sus alumnos y le dijeron: “Maestro, muéstrenos cómo se debe vivir para merecer el Olam Habá” y contestó él con estas palabras: “Cuiden el honor de sus semejantes; no dejen que sus hijos hablen de cosas superfluas; siéntanlos entre discípulos de los sabios y cuando estén en plegaria, sepan ante Quién están parados; así serán dignos de la vida en el mundo venidero”.

Para Rabí Eliezer, el hombre debe vivir la vida cotidiana con la plena consciencia de que, finalmente, tendrán que rendir cuentas de ella.

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¿Existe un juicio después de la muerte?

El Juicio Divino es una doctrina fundamental de las enseñanzas de nuestros rabinos y sólo e alma enfrenta este Juicio.

“En el Olam Habá el alma y el cuerpo estarán confrontados en el Juicio Divino. ¿Qué hace el Santo Bendito sea Su Nombre?.

Ignorará al cuerpo y censurará al alma; y cuando ésta le ruega: “¡Amo del Universo! Ambos pecamos a la vez. ¿Por qué ignorar al cuerpo y censurarme?” Él responderá: “El cuerpo viene de abajo, donde la gente peca, pero tú vienes de arriba, donde no hay pecados. Por lo tanto, ignoro al cuerpo y te acuso a ti”. (Levítico Rabbá 4:51)

¿El alma es inmortal en el judaísmo?

Las Escrituras en conjunto sugieren que, en cada persona –más allá de las limitantes de la forma física, existe en una dimensión inmortal, un alma, una consciencia que sobrevive la muerte del cuerpo. La muerte no significa el fin de la consciencia, sino la transición a otro estado de la misma. Por lo tanto, el alma no muere, sino que entra a un mundo espiritual donde sufre transformaciones.

¿Están los muertos conscientes de los vivos?

Muchas de las fuentes de las Escrituras responden que sí. En la tradición judeo – oriental se cree que los difuntos, en las esferas celestiales piden por los vivos. Esta es la explicación de la expresión de consuelo “Yitshafaalcon” (Que ruegue por ustedes), que se pronuncia en los días de duelo.

¿Significa esto que se puede uno comunicar con los muertos?

No, esto está expresamente prohibido. No se debe molestar a las almas mediante prácticas –como el espiritismo y el fetichismo-.

¿Cuál es la raíz de la palabra “Paraíso” y la palabra “Guehinam”?

La expresión paraíso viene de la palabra Pardés, el jardín bíblico ancestralmente habitado por Adán y Eva también conocido como Gan Eden.

“Guehinam” viene de Guei Hinom, un lugar al sur de Jerusalem, donde durante el período de la monarquía en Israel, los idólatras ofrecían sacrificios de niños al ídolo pagano denominado Moloj.

¿Y qué hay de la reencarnación?

El Guilgul, la doctrina de la reencarnación juega un importante papel en la Kabalá. Permite que el alma vuelva al mundo terrenal para cumplir las Mitzvot obligatorias que se quedaron pendientes y lograr que ya purificada y redimida pueda unirse con la Fuente de la Divinidad. Ésta sería la meta suprema del alma.

¿Cómo salvarse del Guehinam?

  • *Una vida guiada por la Torá, lo que significa:
    • Dominar sus pasiones y evitar las tentaciones.
  • *Estar circuncidados (varones)
  • *Contestar “amén” adecuadamente a plegarias y bendiciones.

¿Quién está en el Gan Eden?

Cuando usted llegue (hasta 120 años) al Gan Eden, será recibido por Adán. Allí encontrará usted también a los Patriarcas y a todos los Justos de Israel y de otros pueblos.


EL MÁS ALLÁ EN LA FOLOSOFIA JUDEO MEDIEVAL:

Saadia Gaón (882 – 942)

El Saadia Gaón

Filósofo, teólogo y comentarista bíblico.

Sus obras: El Libro de las Estaciones, el Comentario de Séfer Yetzirá y el Séfer Emunot Vedaot.

Saadia Gaón asevera que el alma existe. Para él, D-os la crea en el seno materno junto con el cuerpo. Como es creada por D-os, el alma tiene el poder de lograr la inmortalidad.

Saadia afirma que el alma tiene sustancia… una sustancia etéreas y de acuerdo con su filosofía, la conducta humana afecta la naturaleza del alma. El alma puede ser purificada mediante buenos actos, inspirados por el estudio de la Torá.

Una importante aportación de Saadia Gaón: El color del alma. El alma se oscurece o se ilumina según el comportamiento de la persona y es juzgada a partir de su grado de luminosidad.

Saadia Gaón creía en la resurrección que reuniría cuerpo y alama después de la llegada del Mesías. No acepta la idea de la reencarnación.

Maimónides (1135 – 1204)

Rabino, erudito, filósofo, legislador y médico. Entre sus obras principales encontramos: El comentario de la Mishná, Mishné Torá y la Guía de los Descarriados.

Una importante aportación de Maimónides: los niveles del alma. Según este sabio, el alma tiene tres aspectos: el vegetativo (que controla alimento y procreación), el sensorial (movimiento, percepción e imaginación) y el racional (poder de razonar). Esta aportación tendrá repercusiones en la teoría kabalística (ver artículo “Diferentes etapas…”)

Según Maimónides, se puede obtener la inmortalidad del alma mediante el conocimiento de lo Divino y la realización de las mitzvot. Quien no lo logra, condena su alma a morir.

Maimónides juzga que la resurrección será el lote de los justos. Sus escritos concluyen con el hecho de que la vida espiritual del mundo venidero está más allá del entendimiento humano.

Najmánides (1194 – 1270)

Najmánides, uno de los más grandes sabios de la tradición judía

Rabino, filósofo, talmudista y médico.

Principales obras: Comentarios sobre la Torá y Torat Haadán.

Najmánides opina que hay tres momentos de juicio Divino: en el año nuevo, en el momento de la muerte y en el mundo venidero.

En el año nuevo es cuando se decide el futuro de su vida terrenal, el día de la muerte se evalúan sus actos y se decide su castigo o recompensa. Y, después de volverse a unir cuerpo y alma, en la resurrección se inaugura el Mundo Venidero.

Najmánides introduce un nuevo término: “Olam Haneshamot” (el mundo de las almas), donde se reúnen todas estas últimas y enfatiza la diferencia entre el Juicio Divino anterior a la resurrección y el juicio del alma después de la muerte.


Fuente: May S. de Achar, Revista Imagen David

Si quieres ver la segunda parte de éste artículo, entra aquí


IN MEMORIAM BETTY STENGEL DE SHTEREMBERG

(Corregido y revisado por el Rabino Mordejai Babor)

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