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3 razones por las cuales nos disfrazamos en Purim

Enlace Judío México – Desde épocas antiguas hasta nuestros días existe la costumbre de disfrazarse en Purim. El siguiente artículo nos explica las razones por las que esta costumbre es tan importante.

¿Por qué nos disfrazamos en Purim? ¿Es una obligación halájica?

No existe la obligación de disfrazarnos en Purim, sin embargo, es una costumbre muy antigua y sagrada, como nos comenta Eliahu Kitov en el Libro de nuestra herencia: “Es una costumbre sagrada de Israel cambiarse de ropas en Purim y disfrazarse de personas ajenas al judaísmo a tal punto que sus amigos no serían capaces de reconocerlo. Esta costumbre es parte de la Torá y no se haría de esa forma si no hubiera razones de verdad y sabiduría para hacerlo. Nos disfrazamos como extraños, para que la gente no pueda distinguir entre Hamán y Mordejai y podamos cumplir el dictado de nuestros sabios ‘hasta que no distingas’.”

Cuando ves a una persona en disfraces no eres capaz de saber si la persona es judía o no. Cuando los judíos pecan y se comportan como las naciones alejadas de D-os lo hacen sólo en la superficie como las personas que se disfrazan de extraños. Con el disfraz pareciera que no son judíos, sin embargo, son temerosos de D-os en su corazón y se dedican al servicio a D-os; así mismo eran los judíos de la época babilónica. Incluso cuando se inclinaron frente al ídolo en tiempos de Nabucodonosor sólo lo hicieron en el exterior y no significaba que realmente sirvieran al ídolo.

Cuando nos disfrazamos recordamos a nuestro patriarca Jacobo. Él tuvo que usar las ropas de su hermano Esaú para recibir las bendiciones a las cuales tenía derecho. Pero así como el pueblo judío se mantiene estable entre las naciones, Jacobo se mantuvo puro usando las ropas de su hermano. Disfrazarnos es afirmar nuevamente que la esencia de Esaú no permeó la espiritualidad de Jacobo.

Además el disfraz nos recuerda los parecidos que hay entre Amalek (la nación que repudia a D-os) e Israel (la nación que obedece a D-os). Ambas representan los dos extremos que existen en la historia de las naciones. Están separados por una gran distancia, pero como sucede con los extremos, a veces parecen ser similares entre ellos. Ambos usan ropas que los disfrazan; Esaú y Amalek esconden la maldad de su corazón con palabras finas y dulzura en su hablar. Mientras que Jacobo e Israel esconden su virtud con humildad y modestia.

Finalmente nos disfrazamos para imitar a D-os. Él ocultó su identidad a lo largo de los eventos narrados en la Meguila de Esther (Libro de Esther). La salvación del pueblo judío pareciera ser lograda a través de acciones realizadas únicamente por el pueblo; el nombre de D-os no aparece una sola vez. Sin embargo, sabemos que la historia fue diferente; que fue Él quien de manera oculta, a través de la naturaleza, guió todos los eventos que ocurrieron.

El Talmud pregunta: “¿Dónde encontramos una pista de Esther en la Torá?” y responde “Esconderé mi cara (Hastere aster) en ese día” se refiere al ocultamiento de D-os que hubo durante los sucesos de Purim. Sin embargo, de esta línea también aprendemos que es propicio esconder nuestra cara en el día de Esther.

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