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Persiguiendo la paz y la justicia. Enseñanzas rabínicas

Enlace Judío México / Rab Frand – En la perashá de esta semana se describen las leyes referentes a los procesos jurídicos. Se advierte a los jueces sobre realizar un mala praxis de la justicia y se les ordena no mostrar favoritismos ni aceptar sobornos. Se les obliga perseguir la justicia, “para que puedan vivir y heredar la tierra” (Devarim 16:20).

El mandato en este verso está enunciado de forma redundante: “Tzedek, tzedek tirdof”. Literalmente significa: “Justicia, justicia perseguirás.” Se han dado diversas explicaciones a esta repetición. Sin embargo, nos remitiremos al análisis que hace el Sefas Emes; quien se enfoca en la palabra “tirdof” (perseguir) La idea es que no sólo debemos procurar la justicia, sino también perseguirla.

Un ‘rodef’ es un persecutor, tiene una connotación muy dura. Es una palabra muy extraña, para ser usada en el contexto de la justicia. Sin embargo, hay un segundo lugar en que dicho termino es usado de forma similar: “Busca la paz y persiguela” (Bakesh shalom v’radfehu) Tehillim 34:15. Normalmente, la palabra ‘rodef’ tiene una connotación negativa, se usa para describir a un agresor. Por eso es extraño encontrarla en la Torá y el Tanaj para referirse a la justicia y a la paz.

El Sefas Emes cita un midrash donde se nos narra como D-os antes de crear al hombre consultó a Su corte celestial preguntando a las distintas “fuerzas” en el Cielo si consideraban que sería una buena idea darle existencia al hombre. “Emet” (la verdad) advirtió diciendo: “No hay que crear al hombre, pues está lleno de mentiras.” “Shalom” (la paz) dijo: “No hay que crear al hombre pues tiende a la disputa.” El consenso entre las fuerzas celestiales fue que el hombre no debería ser creado.

El Sefas Emes observa que en este midrash se ve claramente como la humanidad no tiende naturalmente hacia la verdad, ni a la rectitud, ni a la paz. Por ende si el hombre ha de alcanzar la rectitud y la paz debe ser ‘rodef’ con ellas. Debe perseguirlas con toda su fuerza, con todo su corazón y con toda su alma, si espera tener alguna oportunidad de superar sus tendencias naturales y lograrlo. Si el hombre no las persigue, se le escaparán. Son inconsistentes con la inclinación natural que él tiene.

La paz y la justicia no se obtienen casualmente ni incidentalmente. Deben ser perseguidas con toda nuestra fuerza.

Fuente: torah.org

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