¿Dónde encontrará fin este antisemitismo contemporáneo? Ya se han asesinado judíos, ya se han denigrado e insultado personas en la calle, ya se han escrito consignas antijudías y antiisraelíes en comercios, locales, casas, sinagogas, ya se han profanado cementerios, ya se expulsa a judíos de tiendas, comercios, restaurantes…
¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde?
Hoy la UNAM ha declarado que Israel practica el genocidio contra el pueblo palestino y más adelante, por si quedaba alguna duda, explicita aún más y aún mejor: “que seguirá trabajando con universidades y centros de investigación de Palestina”, es decir que el desprecio contra la académica israelí es absoluto y total.
La UNAM…Ejemplo de la mejor tradición académica Latinoamérica y mundial. Parámetro de seriedad y ética. Hasta hoy. Hoy las cosas ya son de otra manera. Hoy ya no se distingue la política de lo académico. Y en nombre de la decencia se toma partido sin darse tiempo a calibrar adecuadamente las cosas, advertir sin prejuicios la complejidad de las cosas.
La UNAM, que debía prevenirnos contra la mediocridad de ver el mundo en blanco y negro, buenos y malos, santos y diablos, hoy decidió que era hora de tirar la complejidad al cesto y adherir a la “consigna” antes que a los hechos duros.
Pero si la UNAM ha llegado a este punto (¿será replicado por otras universidades mexicanas y latinoamericanas? ¿Cuántas? ¿Bajo qué términos?) ¿qué podemos esperar de aquí en adelante? La respuesta es muy simple: prejuicio, encono, más decepción.
¿Qué sucedió con la libertad de pensamiento que se supone debe distinguir al mundo académico? ¿La UNAM aceptaría que un académico ofreciera un punto de vista diferente? ¿Los académicos de la UNAM que no acepten este pronunciamiento, se atreverán a discrepar?. Quizás no está demás recordar como propalestinos interrumpieron una plática que la escritora judía mexicana Margo Glantz ofrecía en un recinto de la UNAM en abril de este año. ¿Estos sujetos fueron localizados? ¿Se les impuso alguna sanción?
Por supuesto que sé la respuesta a todas a estas respuestas. Y seguramente el lector no necesita de que las mismas se expliciten ¿Qué cambiaría?
Al mismo tiempo, de una forma ominosa pero nada sorprendente, en Buenos Aires, en el distinguido barrio de Palermo, una empresaria de moda judía denuncia que mientras estaba en el patio de su casa con su hijo de un año, un vecino la insulta: “Estaba acostada y escucho una persona diciendo ‘judía, judía, judía’. Cuando miro, agrega: ‘Ahora encima tenés un hijo judío, qué asco’, y me tira un fierro por la ventana“. Pero no termina aquí el cuadro del horror, pues la mujer y su marido tienen que hacer la denuncia por las redes ante la indiferencia de las autoridades policiales, que lacónicamente les dicen: “que nos mudáramos de edificio”.
Pero esta respuesta policial es parte significativa de este entramado y marca con su horrenda honestidad lo que en este momento el Mundo espera de los Judíos: Múdense. Es decir: Desaparezcan.
Pero, y si no es así, si los judíos ni se mudan ni desaparecen, ¿qué harán estos antisemitas plenamente legitimados? ¿Serán ellos los que se encargarán de hacer “mudar” y desaparecer” a sus vecinos judíos, como se hizo en Polonia, en Ucrania, en Estonia y en tantos y tantos países…?
Es pues hora de explicitar lo siguiente: estos antisemitas están plenamente legitimados porque la cultura hoy es totalmente antisemita, cuando no los gobiernos y los políticos y los artistas y los académicos y agreguen a esta lista todos los más que uds quieran.
¿O acaso no se puede advertir que tras el ataque a la sinagoga de Manchester y la muerte de dos judíos, está la legitimidad, la impunidad, de un gobierno inglés que reconoce al estado Palestino?
El primer ministro británico en vez de rasgarse las vestiduras, haría bien en tomar cualquier manual básico de psicología social para aprender algo sobre procesos psico-sociales y si es posible, para meditar al respecto.
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