Juntos Venceremos
lunes 22 de junio de 2026

Becky Rubinstein / Bosque de personajes: Fernando Pessoa

Sorpresivamente, en Los judeoconversos en España y Portugal, fruto de la

investigación de Antonio Domínguez Ortiz, en el capítulo “Las etapas finales”

se comenta que en el mundo de las finanzas no había quien “no tuviera que ver con

la Inquisición”, como Francisco Váez. Eminente, Administrador General de las

Aduanas de Sevilla, preso en 1691, y como Simón Ruiz Pessoa, Administrador

General de la Renta de Tabacos, víctima de prisión y de confiscación de bienes el

mismo año. ( 1 ) ¿Tal vez un antepasado de Fernando Pessoa ( 1888-1935) , orgullo

de las Letras portugueses, quien asombra por su calidad poética, por su narrativa

inmejorable y por su arte de disfrazarse bajo 50 heterónimos o sobrenombres en su

carrera contra el tiempo y la desmemoria? Lo sea o no, el apellido Pessoa –

o sea persona en portugués– sigue  vigente y dando qué decir.  Fresco como pan

salido del horno, se encuentra Discusión de familia, de acuerdo al compilador y

traductor, Mario Bojorquez, un  “palimsesto de almas” ( 2 ) a nuestros ojos, metáfora

dominguera que nos refiere a un escritor inspirado, a un escrito madre, y así hasta la

estratósfera. Se dice que creó más que seudónimos, heterónimos o identidades

ficticias a las que atribuyó una biografía propia y un estilo peculiar (3 ) ¿Señal de

esquizofrenia? Lejos de retratar su psique mencionaremos algunos, ahora ya

famosos, como: Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos o Bernardo

Soarez. Citamos: “El escritor Alberto Caeiro, nacido en Lisboa el 16 de abril de 1889

y fallecido en 1915 a causa de tuberculosis, autor de O guardador de rebahos (El  

cuidador de rebaños), supuesto maestro de Ricardo Reis, Álvaro de Campos,

Antonio Mora y del propio Pessoa” ( 4 ) Mary Pesso,

escritora mexicana, empresaria de primer orden y amante de

las Letras en calidad de aficionada y productora de textos, acaba de morir. Se la

conoció en la comunidad como concursante exitosa y además, como dictaminadora

del tradicional certamen literario del Centro Deportivo Israelita, alguna vez me

comentó: “El apellido Pesso, o sea el mío y el de mi familia, proviene de Pessoa.

Éramos parientes”. La conexión me pareció extraordinaria. Inocentemente, me

pregunté: ¿Será también pariente de Caeiro, Campos, Soarez,Reis?

Mary tuvo dos hermanos mayores, fallecidos hace tiempo. Jamás contrajo

matrimonio, ni formó familia. Sus amigos eran muchos, y quienes la

amigaron fueron mucho más. Siempre con una palabra oportuna, cariñosa…Con

una llamada por motivo de las fiestas judías.

Cuando me enteré que Pesso provenía de Pessoa, me entusiasmé de inmediato.

Mary y yo concertamos una cita para un sábado. Por desgracia, aquel día no llegó a

la cita. Acompañó a un amigo al panteón. No volvimos a concertar una nueva cita.

Me quedé con mi curiosidad, intacta. En Rosh Shaná la vi en una comida enuna silla

de ruedas, señal de no tan buena salud. Hace un mes, en el panteón, a raíz del

fallecimiento de un pariente cercano, me enteré de su muerte y de su entierro. Almas

samaritanas la acompañaron, y luego en los tradicionales shloishim. De seguro, se

encargarán de colocar la matzeivá, la lápida con su nombre y fechas del inicio y del

fin de su próspera vida, querida por sus compañeros de trabajo, y de amigos que

tuvieron la oportunidad de cultivar su amistad. De conocer a tan noble y notable

persona.

De seguro, más de uno recordará sus pasos, su afabilidad… Por ahora, no nos

queda más que releer a Pessoa y dilucidar a motu proprio, la conexión entre el autor

portugués de muchos rostros, de muchas personas y la siempre afable Mary Pesso.

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