Sorpresivamente, en Los judeoconversos en España y Portugal, fruto de la
investigación de Antonio Domínguez Ortiz, en el capítulo “Las etapas finales”
se comenta que en el mundo de las finanzas no había quien “no tuviera que ver con
la Inquisición”, como Francisco Váez. Eminente, Administrador General de las
Aduanas de Sevilla, preso en 1691, y como Simón Ruiz Pessoa, Administrador
General de la Renta de Tabacos, víctima de prisión y de confiscación de bienes el
mismo año. ( 1 ) ¿Tal vez un antepasado de Fernando Pessoa ( 1888-1935) , orgullo
de las Letras portugueses, quien asombra por su calidad poética, por su narrativa
inmejorable y por su arte de disfrazarse bajo 50 heterónimos o sobrenombres en su
carrera contra el tiempo y la desmemoria? Lo sea o no, el apellido Pessoa –
o sea persona en portugués– sigue vigente y dando qué decir. Fresco como pan
salido del horno, se encuentra Discusión de familia, de acuerdo al compilador y
traductor, Mario Bojorquez, un “palimsesto de almas” ( 2 ) a nuestros ojos, metáfora
dominguera que nos refiere a un escritor inspirado, a un escrito madre, y así hasta la
estratósfera. Se dice que creó más que seudónimos, heterónimos o identidades
ficticias a las que atribuyó una biografía propia y un estilo peculiar (3 ) ¿Señal de
esquizofrenia? Lejos de retratar su psique mencionaremos algunos, ahora ya
famosos, como: Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos o Bernardo
Soarez. Citamos: “El escritor Alberto Caeiro, nacido en Lisboa el 16 de abril de 1889
y fallecido en 1915 a causa de tuberculosis, autor de O guardador de rebahos (El
cuidador de rebaños), supuesto maestro de Ricardo Reis, Álvaro de Campos,
Antonio Mora y del propio Pessoa” ( 4 ) Mary Pesso,
escritora mexicana, empresaria de primer orden y amante de
las Letras en calidad de aficionada y productora de textos, acaba de morir. Se la
conoció en la comunidad como concursante exitosa y además, como dictaminadora
del tradicional certamen literario del Centro Deportivo Israelita, alguna vez me
comentó: “El apellido Pesso, o sea el mío y el de mi familia, proviene de Pessoa.
Éramos parientes”. La conexión me pareció extraordinaria. Inocentemente, me
pregunté: ¿Será también pariente de Caeiro, Campos, Soarez,Reis?
Mary tuvo dos hermanos mayores, fallecidos hace tiempo. Jamás contrajo
matrimonio, ni formó familia. Sus amigos eran muchos, y quienes la
amigaron fueron mucho más. Siempre con una palabra oportuna, cariñosa…Con
una llamada por motivo de las fiestas judías.
Cuando me enteré que Pesso provenía de Pessoa, me entusiasmé de inmediato.
Mary y yo concertamos una cita para un sábado. Por desgracia, aquel día no llegó a
la cita. Acompañó a un amigo al panteón. No volvimos a concertar una nueva cita.
Me quedé con mi curiosidad, intacta. En Rosh Shaná la vi en una comida enuna silla
de ruedas, señal de no tan buena salud. Hace un mes, en el panteón, a raíz del
fallecimiento de un pariente cercano, me enteré de su muerte y de su entierro. Almas
samaritanas la acompañaron, y luego en los tradicionales shloishim. De seguro, se
encargarán de colocar la matzeivá, la lápida con su nombre y fechas del inicio y del
fin de su próspera vida, querida por sus compañeros de trabajo, y de amigos que
tuvieron la oportunidad de cultivar su amistad. De conocer a tan noble y notable
persona.
De seguro, más de uno recordará sus pasos, su afabilidad… Por ahora, no nos
queda más que releer a Pessoa y dilucidar a motu proprio, la conexión entre el autor
portugués de muchos rostros, de muchas personas y la siempre afable Mary Pesso.
_________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío






