Juntos Venceremos
sábado 18 de julio de 2026
Israel

Joseph Hodara / Israel en la batalla electoral

No hay en estos días programas televisivos que eluden o achican en Israel las intenciones, escenarios y probables resultados del próximo juego electoral.

Su fecha es asunto conspicuo. Determinará la índole y el relieve de las consignas, el ánimo popular y la certera actitud de los contendientes en el ámbito internacional.

Y sin disputa: es y será ágil y caprichoso el ajetreo de los temas que habrán de modelarlo.

Entre ellos: la inserción de la comunidad ortodoxa en el esfuerzo militar, los violentos intercambios en la flexible frontera con Líbano, Irán y sus intenciones, la aparición de nuevas figuras en el torneo electoral, los caprichosos giros del líder norteamericano, y, en fin, abiertos interrogantes sobre la salud de Bibi.

El primer y el último asunto son conspicuos en esta agenda. Si los sectores religiosos mantendrán sin cambios la abstención y distancia respecto a la activa defensa del país, no pocos cuestionarán su legítimo e igual lugar en el marco nacional.

Hasta aquí, parecen ser más huéspedes que legítimos ciudadanos. Intolerable situación que apenas coincide con los rezos que predican.

En paralelo, cambiantes episodios e informes sobre la salud de Netanyahu resueltamente gravitan en el público ajedrez.

En lugar de un bien fundado y convincente diagnóstico, proliferan en este marco voces que apenas le benefician.

Actitud reprochable como líder del país cuando prolijamente debe hoy enunciar directrices y alternativas.

Inquieto panorama donde nuevos actores – con desigual experiencia política, ambicionan insertarse en los cuadros directivos del país.

Al mismo tiempo, nos abruman las imprevisibles actitudes del líder norteamericano respecto a Irán.

Después de la costosa y compartida actividad militar en este país, Trump parece inclinarse en favor de un arreglo que abre el Estrecho de Ormuz y posterga la compartida ofensiva militar que inició con Israel.

El resultado: enojo y decepción en la familia Netanyahu después de una tenaz y costosa ofensiva militar contra Irán en los últimos tres meses. Las prioridades de la Casa Blanca contienen desiguales objetivos.

Adelgazar el desgaste de la actividad presidencial, acertar en la administración de los mercados, detener la caída del dólar y enriquecer selectivamente los nexos con China y Rusia sin abandonar las ambiciones en Groenlandia: objetivos irrenunciables del líder norteamericano.

En el amplio marco de la Casa Blanca, las ambiciones personales de Netanyahu tienen ligero peso. Y bien sabe por personal inclinación y experiencia que en el juego político, la justicia y la honestidad gravitan en otros ámbitos.


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