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Crónicas Intrascendentes CCXXXIX

LEÓN OPALÍN PARA ENLACE JUDÍO MÉXICO

Violeta Parra

El viernes pasado fui a visitar a Tali, mi hija menor y a Orli, mi nieta de dos años. El tráfico entre mi casa en Coyoacán y la de ella en la Condesa, cerca de 12 km, fue alucinante, dos horas duró el trayecto. Sin embargo, pude controlar mi enojo por que prendí la radio en la estación de Radio Universidad, escuché un programa dedicado a la cantautora chilena Violeta Parra en memoria de 50 años de su fallecimiento; 5 de febrero de 1967; Chile conmemora este año también el centenario de la folclorista, poeta y artista plástica.

El programa de Radio UNAM fue extraordinario; entrevistas a familiares, cantantes, compositores y diferentes personas que la conocieron. Se interpretaron varias canciones de la autoría de Violeta; la más conocida “gracias a la vida”, en español, italiano y hebreo; canción que tuvo un gran impacto en mi vida cuando murió mi primera esposa en noviembre de 1973; durante días la escuchaba entre sollozos y con un gran dolor del alma, esta canción compuesta en 1966 y cuyo texto dice:

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dato tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dato tanto
Me dio el corazón que agüista su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro al fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto.
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida

Gracias a la vida fue la última canción que compuso antes de suicidarse en 1967; sufría una gran depresión al terminar su relación amorosa con su pareja, el suizo Gilbert Favre. De aquí que “Gracias a la vida” tiene una melancolía secreta y oscura, llena de frases cuidadosamente hiladas; creo que yo capté esa tristeza y mi reclamo de la maravilla que es la vida, que injustamente nos abandona.

La maravillosa canción ha sido interpretada por numerosos artistas a lo largo del mundo; Fito Páez, Joan Báez, Mercedes Sosa, Inti Illimani, Joan Manuel Serrat, Los Bunkers, Milton Nascimiento, Gloria Simonetti y muchos más.

Violeta nació en San Fabián de Alico en 1917 en el seno de una familia pobre; hermana del poeta Nicanor Parra e hija de Nicanor Parra y Clara Sandoval. En 1934 ingresó a la Escuela Normal, donde permaneció menos de un año. En 1938 se casó con Luis Cereceda, el padre de sus dos hijos, Ángel e Isabel, que adoptarían el apellido de la madre.

Desde pequeña sintió afición por la música y el folclore chilenos; su padre, profesor de escuela primaria, fue un conocido folclorista de la región. Tras instalarse en Santiago, comenzó a actuar con su hermana Hilda en el dúo Hermanas Parra. En 1942 ganó el primer premio en un concurso de canto español. El constante viajar por todo el país le puso en contacto con la realidad social plagada de desigualdades económicas. Violeta adoptó una posición política de militante de izquierdas que le llevó a buscar las raíces de la música popular.

A mitad de los años cincuenta realizó un viaje por los países de la Europa socialista y de regreso, a su paso por Francia, tuvo oportunidad de plasmar temas del folclore chileno. En 1956 ya de regreso a Chile, grabó el primer álbum de colección, el folclore de chile; serie que impediría que se perdieran multitud de temas, la mayoría de autoría anónima. Fue designada directora del museo Popular de la Universidad de Concepción y retomó sus actuaciones en Radio Chilena.

Pasó los primeros años de los sesenta en Europa, donde realizó actuaciones en varios países. En 1964 tuvo la oportunidad de organizar una exposición individual de su obra, en el Louvre (le concedieron un piso entero), la primera realizada por un artista latinoamericano. En el programa de Radio UNAM, una periodista francesa entrevistó a Violeta, quien se desenvolvió con soltura en ese idioma; además interpretó varias canciones en francés, hecho que me asombró de sobremanera. Además de ser una artista excepcional, Violeta fue una investigadora del folclore chileno, su obra recopilada es inmensa y comprende numerosos géneros, como tonadas, parabienes o villancicos. Su creatividad la llevó a cultivar la cerámica, la confección de tapices, la pintura y la poesía. Violeta acabó su vida el 5 de febrero de 1967 momentos antes de salir a un escenario. “Su arte no es de adorno ni de entretenimiento, sino de reflexión y de la emoción”.

Zsa Zsa Gabor

En el mundo de la farándula de Hollywood, murió de un infarto, a los 99 años, la actriz Húngara estadounidense Zsa Zsa Gabor en Los Ángeles, California, el pasado 18 de diciembre; el 6 de febrero de este año hubiera cumplido 100 años. La actriz comenzó su carrera artística en 1932 en los escenarios de Viena, Austria y, fue coronada Miss Hungría en 1936. Fue actriz de cine, teatro, socialité y actriz de televisión, se retiró en 1997. Zsa Zsa y sus dos hermanas eran mujeres de gran belleza.

Las tres se movieron en un ambiente refinado de alta sociedad. Desde que abandonaron Hungría Zsa Zsa apareció en más de 30 películas y en populares series y espectáculos de televisión. En 1941 se mudó a Hollywood, y en 1950 debutó en el cine; hizo apariciones en programas de radio y televisión en compañía de sus atractivas hermanas. En 1953 rodó una película, coestelar con el cómico Fernandel, “El enemigo público número 1”. Su papel más importante como protagonista fue junto a José Fener en la película “Moulin Rouge” en 1957 de John Huston sobre el pintor Tolouse Lautrec donde encaminó a la cantante Jane Avril, amiga y musa del pintor.

Zsa Zsa sumó a su historial cinematográfico otros dos títulos, ahora legendarios, “Lili” (1953), película musical protagonizada por Leslie Canon y la obra maestra de Orson Welles, “Sed de mal”, (1958), con un brillante reparto que incluía a Charlton Heston, Janet Leigh y Marlene Dietrich. A partir de los años sesenta su trabajo se concentró en espectáculos y series de televisión.

Su último matrimonio, de los nueve que tuvo, y el más duradero hasta su fallecimiento, la emparentó con la nobleza europea, al casarse con el alemán Frederic Prinz von Anhalt de quien se decía que su título nobiliario era falso. Zsa Zsa era más famosa por su belleza, su agudo ingenio y su peculiar acento, su buena salud empezó a resquebrajarse en el 2002 al sufrir un accidente automovilístico por el cual estuvo hospitalizada varias semanas.

Su temperamento llamó la atención de productores y directores, acostumbraba decir frases como “un hombre enamorado está incompleto hasta que está casado”. “Lo primero que miro en otra mujer es a su marido”.

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